27 jun 2007

Lago Llanquihue (Jornada 19)

Centinela - Puerto Varas

Llanquihue es el segundo lago natural mas grande de Chile después del General Carrera (y el tercero de toda sudamérica). Puerto Octay, situado en el noroeste del lago debe su nombre a que en el periodo de colonización Cristino Ochs instaló un almacén, con tan buen surtido que todo el mundo decía "Donde Ochs hay".


Al amanecer estuve paseando por los alrededores del hotel, disfrutando de un reconfortante paseo matinal antes de tomarme el desayuno en la cabaña junto a la chimenea con el volcán Osorno como único testigo presente. Una buena ducha y a ponerse en marcha.


Entre unas cosas y otras salí a las doce y media de la mañana, pensando que la jornada hasta Puerto Varas sería tranquila, pues no era mucha la distancia, pero en lugar de ir por la carretera decidí ir por la pista de ripio que iba bordeando el lago, y claro mirando el paisaje se me fue el santo al cielo, y al final casi tengo que ir a marcha forzada para que no me sorprendiera la noche. Nada mas llegar a Puerto Varas me alojo en el primer sitio que veo, pues ya es tarde y necesito una ducha caliente y comer algo. Como ya estamos en la zona de los lagos decido ir a comer a un lugar de pescados y mariscos, donde disfruto al conocer los "locos", una especie de ostra que no había visto en mi vida (perdonen mi ignorancia) pero que está exquisita con un porquito de limón y cebolla picada con perejil. Después un congrio con salsa de ajo y arroz blanco. Buena alimentación para la ruta de mañana. Un paseo por la costanera de la ciudad y a descansar.




(Centinela - Puerto Octay - Los Bajos - Playa Maqui - Frutillar - Tototal - Llanquihue - Puerto Varas)


Distancia: 61.21 kms Vel. Media 12.5 Tiempo: 4h 53min




Distancia recorrida: 1358.97 kms

Un merengue en el horizonte (Jornada 18)

Esta mañana dejé el hostal de Rio Bueno y seguí con mi ruta hacia el sur. Volví a pasar por delante de la fábrica de chocolate, pero el sentido común y el empacho de anoche me hicieron desistir de la idea de volver a parar.

A los 50kms de ruta llegué a Osorno y tenía que decidir si detenerme aquí o continuar otros 50kms más hasta Puerto Octay en el lago Llanquihue. Esta vez el sentido común y el duende que me acompaña me aconsejaraon detenerme y descansar. Visité unos cinco hospedajes pero entre los que estaban llenos ¿? y los que no me gustaban no quedó nada de mi agrado. Además, tras casi una hoa dando vueltas por la ciudad no me estaba gustando nada (supongo que después de Valdivia el listón estaba muy alto, o quizá que mi subsconsciente no quería quedarse allí, a pesar de las recomendaciones del duende...). así que reconsideré mi decisión y aunque no es bueno cambiar de caballo mientras se cruza el río, en este caso cambié de opinión (que no de bici). Me compré una empanada de carne para coger algo de fuerzas y me puse rapidamente en marcha, pues eran ya las dos y media y tampoco había mucho mas tiempo antes del anochecer.

Al principio costó un poco poner las piernas de nuevo a tono, pero el poder de la mente impulsado por el deseo de llegar al lago me dieron las fuerzas necesarias para coger un buen ritmo y tener opciones de llegar antes de que se fuera el sol, para así poder aprovechar que el cielo estaba despejado para ver el paisaje. Y mientras pedaleaba y pensaba en esto, tras un repecho apareció enb el horizonte el volcán Osorno. Una gran montaña de merengue que parece nieve (¿o es al revés?), de mas de 2600 metros de altura sobre un lago que está a 70. Una impresionante vista que quería disfrutar, por lo que aun mas comenzó la carrera contra el reloj. Llegué a Puerto Octay a tiempo para sentarme en una colina del pueblo y disfrutar de la vista del volcán al atardecer. (recuerdos del Arenal en Costa Rica, ¿te acuerdas Lola? fíjate y ahora a punto de casarte...Enhorabuena!).

Pero todavía quedaba buscar alojamiento. Margarita en Curicó me había recomendado un hotel en la Península Centinela que queda al otro lado de la bahía, y aunque pregunté por alojamiento en el pueblo, no podía dejar de intentar llegar a él. Serían tres kilómetros mas de bici que merecerían la pena, y mucho!. (ya mandaré las indicaciones a mi tío Juan que viene el año que viene con Rocío aquí, pues puede que sea éste el único hotel de los que he estado que les pueda recomendar a ellos, pero de éste no se van a olvidar).

Una impresionante casona de 1913 recientemente restaurado, construído en la orilla del lago con impresionantes vistas, en medio de la naturaleza que en 1931 recibió al futuro Rey Eduardo VIII y que ahora me recibe a mí. Un lugar para descansar, y como dice Carlos, el administrador, para encontrarse con uno mismo. Tenía razón.



(Rio Bueno - Osorno - Puerto Octay - Centinela)

Distancia: 108.42 (puffff) Vel. Media 15.5 Vel. Máxima: 60.4 (vaya bajadita...) tiempo bici: 6h 59min



Distancia Total: 1297.76 kms

Chocolates y hostal de carretera (Jornada 17)

Dejo Valdivia para continuar mi camino al Sur. Ya estoy cerca de los Lagos y tengo ganas de conocerlos. Una ruta interesante entre bosques y humedales llenos de aves que harían las delicias de Ignacio. Hasta un ignorante como yo era incapaz de proseguir la marcha sin detenerme a admirar cada uno de los ejemplares que se cruzaban en el camino, que aunque incapaz de identificarlos, quedaba asombrado por la espectacularidad de los bichos. Supongo también que la hora temprana y la jornada de domingo ayudaban, pues no estaba muy concurrido el paraje (por no decir que no pasaba ni Dios!). Luego viví una escena casi Hitchcockniana al creer incluso que me atacaba una pareja de pájaros (porque si fueran perros entraba dentro de lo habitual), y es que no sé si porque había algún nido cerca o no les gustó mi pinta, pero de pronto empezaron a sobrevolarme haciendo ruidos extraños que empezaron a intraquilizarme. Pensé -Al menos llevo el casco, y las gafas evitaran al menos que me saquen los ojos.... Pero a los pocos segundos y tras un par de vuelos rasantes me dejaron continuar mi camino y que mi corazón volviera a su sitio.
Osorno quedaba muy lejos para esta jornada, así que decidí pra en Rio Bueno, que además de estar de camino, posee una famosa fábrica de Chocolate, y eso me parece razón mas que suficiente para una visita. El problema estuvo cuando al buscar alojamiento los dos únicos lugares que me indicaban estaban completos. Y al no recomendarme ninguna más empecé a temerme que tras los 85kms de la ruta tendría que maentalizarme para continuar otros 15 hasta la localidd mas cercana. Pero antes la visita a Kyra y sus exquisitos chocolates famosos en toda la región. Tras comprarme una cajita con un variado surtido de bombones seleccionados y justo cuando me marchaba pregunté si por casualidad conocían algún otro hospedaje y una clienta me indicó uno en las afueras -Bien!. Con suerte hoy no pedaleo mas, pues la mente es lo que tiene, y si tienes programas llegar hasta aquí, luego se hace difícil continuar. Llegué a Techos Verdes, que es como se llamaba el sitio que me había recomendado. Eran unas cabañas, pues en esta región de los Lagos todos los hospedajes se llaman cabañas, por aquello de hacerlo mas atractivo al turista que en el veranito viene a pasar sus vacaciones. No me gustó lo de tener que pagar por adelantado, y que no incluyeran el desayuno, pero al entrar en la habitación ya entendí el comportamiento "diferente" de este hospedaje. La cama estaba rodeada no por menos de cuatro espejos, lo que me podía dar una idea del tipo de "cabaña" en el que me había metido. Pero bueno, a mí con tal de que la chimenea no se apague consiguiré estar calentito. Tras una buena ducha y los ejercicios de estiramiento de rigor me metí en la cama a leer un rato, pero pronto Morfeo me acogió en sus brazos y me puse a disputar un reñido partido de balonmano. Hacía tiempo que no soñaba esto, pero claro, debe ser que me estoy poniendo en forma, al menos antes de zamparme media caja de bombones. Así que tuve un merecido descanso entre pases complicados y goles imposibles, con saltos tan largos como los campos de fútbol de Oliver&Bengi. reparador.
Busco un sitio para comer algo, pero es Domingo y adem´s este sitio está alejado del centro, pero finalmente encuentro donde comer algo y como siempre aprovechar mientras tanto para preparar la siguiente etapa, en la que ya llego al lago Unquihue en Puerto Octay. Al terminar converso con Verónica, que me atendía la mesa, quien tiene familia en Huelva. Cuando se entera donde me hospedo (y tras arquear una ceja) se ofrece amablemente a acercarme en auto, pues la distancia del hospedaje y una zona conflictiva en el trayecto desaconsejan andar solo a un guiri por la oscuridad. así que ya puedo decir que he montado en bus (Niebla) y en coche (Rio Bueno), para que no digan que solo voy en bici.

(Valdivia - Paillaco - Rio Bueno)
Distancia: 87.85kms Vel. Media: 17.0 Tiempo de bici: 5h 8min

Total Distancia: 1189.34 kms

24 jun 2007

Segunda semana

Hoy se cumplen dos semanas desde mi llegada a Chile, y para celebrarlo: EL MAR.

Puedo decir que ya me he encontrado con el Pacífico en el Norte, Centro y Sur de este continente, y no es que se temple mucho en ninguna latitud, pero el mar es el mar, que narices!.

Un buen sitio para tomar un respiro en el camino, descansar las fatigadas piernas y dar una tregua al cuerpo, y así mientras que la mente se ponga en funcionamiento, pues hasta descubrir eso del equilibrio interior supongo que he de ejercitar el coco mas que lo que he necesitado ejercitar las rodillas en los ya mas de 1000 kms que llevo.

Niebla y sin aire (Jornada 16)

Es sábado y sigue lloviendo, pero como hoy es dia de descanso no me importa mucha. Doy un paseo por la ciudad, pues dicen que Valdivia es la mas bonita de Chile. Y es cierto, tiene un..."no se qué" que la hace diferente. Bueno, tiene mar, que eso ya es mucho para una ciudad. Una bonita historia de conquistadores y Mapuches que echan a los españoles a patadas, que eso también dice mucho. Y un festival internacional de cine, que sí, dice mucho también. Pero bueno, también tuvo el terremoto mas fuerte de la historia, que bueno, también dice algo, al menos la capacidad de sobreponerse, pues fue allá por el 60 y la ciudad vuelve a ser una de las más importantes de chile, con una gran actividad económica y cultural.
Después de pasear por la ciudad cogí la bici para hacer una excursión a Niebla, un pueblo cercano a unos quince kilómetros, que está justo a la desembocadura del Río y donde los españoles hicieron una fortaleza para luchar contra los corsarios y piratas holandeses (de dónde iban a ser si no...).
Pues un bonito paseo por un camino que bordea al río hasta llegar a Niebla, una pequeña aldea que hace bastante honor a su nombre, aunque ¿quien dijo que con la niebla no llueve?. Pues eso, a mitad de camino traje de lluvia, que menos mal que lo llevaba en una bolsa, pues el equipaje lo dejé en el hospedaje, para por un día descansar de las alforjas.
Al llegar a Niebla reencuentro con el Pacífico, al que saludé de nuevo, aunque la primera vez desde el sur del continente americano. Una parada en el acantilado para charlar con él un rato bajo una ligera lluvia. Desde la desembocadura del río que llega al mar, y la orilla de enfrente apenas visible por la expesa niebla que le da un toque mágico a la imagen.
Charlo con los puestos de artesanía, donde una orfebre que trabaja el bronce me explica los beneficios que tiene éste para los dolores de las articulaciones, al acumular el calor y por tanto combatir los dolores provocados por el frío. Después me animo finalmente a entrar a visitar la fortaleza que construyeron los españoles allá por el diecisiete, después que los Mapuches echaran a españoles y holandeses años atrás, los españoles, atraídos por el oro crearon un sistema de fortalezas para controlar el cauce del río, para quedarse allí hasta el 1820 que llegaron las tropas libertadoras y ni fortalezas ni leches. (algo se ve que he aprendido en el museo del interior para amortizar los 600pesos, bueno 500, porque no tenía menudo)
Pero al salir del museo y recuperar el biciclo, oh sorpresa, resulta que la rueda delantera no tiene aire. Otra vez me acuerdo del mecánico que me dijo que la rueda delantera no hacía falta cambiarla. Pobre, le estoy muy agradecido por la puesta apunto en un tiempo record, pero de ahí a tragarme que no la cambió porque "no le hacía falta"...lo que todavía no sé si es que no tenía mas cubiertas de ese tamaño o no quería cobrarme más. O a lo mejor lo que pensaba es -Total, para una semana que va a durar este con la bici en el invierno de Chile..., para que le vamos a cambiar las dos ruedas, le cambiamos una para que se vaya contento y listo-. Total, que lloviendo, la rueda pinchada y a quince kilómetros del hospedaje. Pero eso no es lo peor, sino que claro, como no había traído el equipaje se me había olvidado traer la bomba de aire, y aunque cámara y herramientas van en la bolsa del sillín, todavía no ha habido nadie que infle una rueda a pulmón. Empieza a desfilar por mi cabezas cálculos extraños tratando de estimar cuánto tiempo tardaría en hacer andando el camino de vuelta. Bueno, primero a ver si encuentro un lugar donde inflar una rueda. Lo más lógico sería pensar en una gasolinera, pero mal rollo, pues llevo como quinientos kilómetros tratando de poner mas aire a la rueda trasera y todavía no he encontrado una gasolinera que tenga una bomba de aire que funcione. No sé donde hincharán las ruedas aquí, pero en las gasolineras fijo que no (y a pulmón fijo que tampoco). Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde. Me indican que la "Copec" (principal marca de bencineras de acá) mas cercana está a kilómetro y medio, así que camino y manta, con mi trajecito de lluvia y una ligera lluvia, caminando hasta la gasolinera. Por el camino me encuentro con Enrique, un profesor que da clases en Máfil (donde estuve a punto de quedarme antes de llegar a Valdivia, a unos 60kms de aquí) y me ofrece dejar la bici en su casa si hace falta ir a Valdivia en bus a recogar la bomba de aire. Le pregunto si podría meter la bici en uno de esos buses locales que pasan por la carretera, y me responde con un -Todo es posible, no?. Buenas esperanzas, y a la postre definitivas, pues como estaba previsto la gasolinera de aire poquito, pero bueno, el amable chófer del autobús me dejó subir la bici -Por la puerta de atrás! me indica. Imaginarse el microbus, que cuando me subí ya tenía su gente, y Daniel con la bici entre los asientos de la penúltima fila, taponando los asientos traseros. Y venga a subirse gente, y cada vez menos asientos vacíos, y la parte final bloqueada por el guiri con la "bicicletita". Me pregunto que pensarán, pues que van a pensar ¿donde irá con la bici con este tiempo? ¿y sin bomba de aire...? ¿y ocupando medio autobús...? Al final claro, tuve que pedir disculpas, pues el autobús lleno, y la gente parada porque no pueden pasar al final. Iba a decir "si esto pasara en España...", pero lo primero es que en España le dices a un chofer que si te deja subir la bici y está tres días riéndose de tí (y si no que se lo pregunten a Mónica en Fuerteventura). Afortunadamente aquí la vida en este sentido es mas fácil y me pudieron acercar a Valdivia con mi bici y bajarme cuando quería sin necesidad de timbre ni luces de neón ni na de ná. -Aquí! y se para. Qué fácil puede ser la vida...

Llegamos al mar (Jornada 15)

A pesar de que la noche estuvo muy lluviosa por la mañana comenzó a despejarse, por lo que tras un suculento desayuno me puse en marcha. Salí con el traje de lluvia puesto, pero al poco pude prescindir de él, pues definitivamente el día se abrió y salió el sol. Puse dirección a Valdivia, con la intención de conocer la costa antes de adentrarme en los lagos. El buen tiempo y la cada vez mejor forma física me hizo rodar a buen ritmo alcanzando incluso una media de 20 kilómetros por hora. Pero al llegar a Máfil volvió la lluvia. Todavía quedaban 40 kilómetros a Valdivia y el cielo se tornaba gris, muy gris. Por lo que decidí buscar alojamiento en Máfil para evitar un nuevo chaparrón. Podría mejor intentarlo mañana desde aquí, haciendo una jornada de tan solo 40 kilómetros, pues aunque fuera bajo la lluvia, podría superarse facilmente.

...No dejes para mañana lo que puedas hace rhoy. El cielo parecía despejarse, y la verdad, prefería llegar a Valdivia que quedarme en "ningún" lugar del mundo. Consulté con el duende y aunque con muchas resevas, finalmente me dio la aprobación. Así que carretera y manta (de lluvia). Me dispuse a afrontar los kilómetros que restaban. Tuve suerte, solo me llovió una media hora y no con mucha intensidad, por lo que pude llegar a Valdivia mas o menos seco. Eso sí, buscando alojamiento me quedé helado, y es que como preveía hacer 2 noches aquí, quería elegir bien el lugar, por lo que extremé la búsqueda hasta que la suerte y mi perseverancia dieron con el lugar ideal. Hostal Totem. Agradable, calentito, barato y con internet. Me instalé y tras una ducha cliente me pegué al ordenador antes de salir a cenar y conocer un poco la ciudad

Aprovechando que estoy en una gran ciudad y que es fin de semana, voy a tomarme una cerveza (Paceña, Boliviana). En el restaurante donde ceno me recomiendan un bar y acepto la propuesta. No es el sitio que yo hubiera preferido (City Bar), pero las recomendaciones ya se sabe, no siempre son del gusto de uno. Los bancos de la barra no se despegan del suelo y estás incómodo; no me puedo sentar al final de la barra pues está reservado a los camareros; no me gusta la cerveza (Paceña, Boliviana) que me ha recomendado la camarera, que para colmo no deja de regañarme -No se siente ahí, no ponga la chaqueta aquí,... y yo todavía sin encontrar el equilibrio interior ¡Manda huevos!.

(Loncoche - Lanco - Máfil - Valdivia)
Kms: 93.02 Vel. Media: 17.2 Tiempo: 5h 29min

Distancia recorrida: 1080.91kms

Lluvia y pájara (Jornada 14)

Hoy ha sido la etapa mas dura de lo que llevo de viaje. Amaneció el tiempo lluvioso pero decidí continuar, pues anunciaban lluvias para varios días y no quería retrasar mas mi llegada. Han sido mas de cuatro horas dando pedales bajo una intensa lluvia. El problema de ir en bici con lluvia ya no es solo que te mojas (obvio), sino que todo cuesta más. El equipo se moja, y pesa más. La bici se moja y anda menos. Y lo más importante, los músculos se enfrían y cuesta mas moverlos. Por lo que para evitar enfriarte tampoco puedes parar a descansar mucho tiempo. La clave de las mallas térmicas es que conservan tu propio calor y eso impide que te enfríes, pero claro, si te paras...¡se jode el invento!.

Pues con todo, además creo que me ha dado mi primera pájara, pues a falta de 25 kilómetros para el final ya no me quedaban fuerzas para seguir. Ni el chocolate, ni la fruta, ni los frutos secos,...nada me proporcionaba la energía necesaria para continuar, pero había que hacerlo, ppues parar podía ser peor. A´sí que nada, poquito a poquito... y bajo la insistente lluvia, fuimos llegando.

Nada mas llegar, a Loncohe me quedé en el primer hospedaje que encontré. Una ducha caliente y la revisión del equipaje dejaban las cosas listas para poder salir a comer algo, pero antes, pasar por la lavandería, que ya toca.

(Temuco - Freire - Peqtruquén - Gorbea - Loncoche)
Kms: 80.98 Vel. Media: 18.5 Tiempo: 4h 21min

Distancia recorrida: 987.89kms

Hostal Alemán (Jornada 13)

Traiquén - Temuco

El dia amaneció lluvioso, pero para cuando me puse en ruta la lluvia había cesado. El dilema estaba en si seguir por la carretera alternativa o volver a la ruta 5. Ayer Hernán me indicó que por el interior había grandes desniveles, y eso junto a la falta de un buen arcén y el numeroso tráfico, hizo que me decantara por volver a la autopista.

Los 30 kilómetros que separaban Traiquén de la ruta me hicieron dudar de si la decisión había sido correcta, pero luego, la buena velocidad yritmo alcanzados en la autopista, con la seguridad de una buena barna me hicieron constatar el acierto. El único incidente de la ruta fue el acto de presencia de la lluvia, que hizo refugiarme en una parada de bus, aprovechando para tomar algo de fruta a la espera que parara, pues el cielo no estaba muy cerrado. Pasada media hora y en vista que no cesaba me puse el traje de lluvia para seguir avanzando, pero en apenas tres kilómetros volvió a salir el sol, por lo que vuelta a guardar el traje de lluvia. Cosas del tiempo.

Llego a Temuco, una ciudad grande de mas de 200.000 habitantes, que me dificulta el encontrar alojamiento. Deambulo por las calles y me encuentro con un señor que me da unas indicaciones y me pregunta -¿de dónde sois?- -Español-, respondo, y su cara de pocos amigos ya deja intuir el resto. Desde lo de Garzón, para los Pinochetistas los españoles somos diferentes, pero además me comenta que los tratamos mal porque han detenido en España a unos chilenos. En vista de que no le apoyo en sus convicciones se despide, no sin antes tratar de aconsejarme que no diga que soy español, porque puede traerme problemas. Y claro, cuando uno está lejos de casa, se le ensalza el orgullo patrio, y no pude mas que responderle que mejor que él no diga que es pinochetista, pues eso sí que es un problema. Este no va a ser un amogo, espero no encontrarlo esta noche por las calles de la ciudad, porque no creo que llegáramos a un feliz acuerdo. Obviamente, ignorando las indicaciones del tipo, sigo buscando hospedaje y de pronto me encuentro con el Hostal Alemán. El viaje de Mon a Wurzburg estos días me hace quedarme en señal de pequeño guiño al destino y a nuestra cercana relación en la distancia.

Al llegar al hostal, del que resulta que nadie es alemán, sino solo el estilo de construcción de la casa, muy norteeuropeo, eso sí, lo primero es conectarme a internet, pues hace días que no accedo para ver los emails y actualizar el blog. Muchos mensajes que me agradan, mensajes de gente de allá y de acá. Todos me hacen sentir bien.

Kms: 95.09 Vel. Media: 18.0 Tiempo de bici: 5h 21min

Distancia recorrida: 906.91kms

Mucho frío (Jornada 12)

Hoy el día amaneció helado y con niebla, alcanzano por primera vez los cero grados de temperatura. Mucho frío, pero para la bici siempre es mejor que la lluvia. Además con el equipo que llevo soporto bien el frío, solo las manos siguen sin estar confortables, a pesar de los guantes nuevos. Al salir de Angol la carretera empezó a ondularse y duraría así hasta el final de la etapa. Largas carreteras rectas onduladas. Afortunadamente al llegar a Los Sauces el tiempo mejoró, saliendo incluso el sol, aunque con pocos grados todavía en el termómetro. Paré a tomar fuerzas con un par de frutas y una barra de chocolate.
Con la mejora del tiempo se produce un festival ornitológico que si tuviera que detenerme cada vez que veo un pájaro no llegaría nunca. No sé identificarlos, pero veo especies que llaman la atención por sus colores, como uno con el pecho rojo y amarillo, otro con el pico rojo y el plumaje gris. Otro por su comportamiento, pues se queda parado en el caire como si fuera un colibrí. Otro con los ojos de lechuza o de búho o que se yo, que sobrevuela la carretera seguramente en busca de una presa. Otros con el pico curvo que me parecen aguiluchos. Multitud de especies que hasta para el mas ignorante resulta curioso.
Al llegar a Traiguén conozco a Hernán, un amante de las bicis y deportista empedernido que al verme me habla sobre marcas de bici y complementos que desconozco. Supongo que alguien que se pone a recorrer en bici debería conocer, pero todo me suena a chino. Conoce bien la zona, así que me da unas indicaciones valiosas para el viaje. Quedamos para luego que quiere enseñarme una de las tres bicis que tiene. Todo un forofo del ciclismo, supongo decepcionado por mi ignorancia ciclista.
Busco alojamiento, pero sin mapa, pues Traiguén no viene con mapa en la guía. Ninguno me convence, e incluso estoy media hora frente a uno esperando que lleguen los dueños, pero mas tarde supe que ya no funcionaba como hospedaje. Finalmente me quedo en uno frente a la plaza que no me dio buena impresión, y la primera en la frente, pues me hacen pagar por adelantado, cosa que desde Santiago no me ocurría.

Distancia: 71.51kms Vel. Media: 14.9kms/h Tiempo en bici: 5h 13min

Distancia recorrida: 811.82kms

21 jun 2007

Pasito a pasito (Jornada 11)

Hoy no he madrugado mucho y algunos problemas con la ducha hacen que retrase mi puesta en marcha, pero no hay prisa, pues quiero ir de compras aprovechando que estoy en una gran ciudad, y he de esperar que abran los comercios. Necesito aprovisionarme de lo que pueda hacerme falta en la segunda parte del recorrido chileno. Una camiseta interior de algodón y un gorro para el frío del sur. Unos guantes para la lluvia, pues quizá sea las manos las que más est´n sufriendo en el viaje, y aunque los que encuentro son caros, y no me fio mucho que protejan realmente de la lluvia, es la unica opción, así que he de arriesgarme. También aprovecho para cambiar moneda y tengo unas palabras con las señoritas pues además de equivocarse al darme el cambio se molesta sin ni siquiera pedir disculpas, en fin, pelillos a la mar. Por último busco unos gusntes de lana (para dama, que dicen aquí), para corresponder con el regalo de Lucía. Esperoles gusten, se los dejo a la compañera del turno de mañana.
Con todo, me pongo en ruta a las doce, pero no me preocupa que sea tarde pues la etapa de hoy es fácil y corta. No puedo llegar a Tulco en dos días, por lo que al dividirlo en tres se hace fácil y tranquilo (siempre que no llueva, haga viento, tenga averías,...nunca se sabe, cierto?).
De hecho me he equivocado en la elección, pues este tramo "alternativo" lo toman todos los camiones para evitar el peaje de la autopista convirtiendo lo que podrías ser una crretera tranquila en una auntenticapesadilla. Adem´s l cena de ayer no me ha dado muchas fuerzas y la falta de una jornada de descanso me hce sentir algo fatigado. Quiero llegar a un sitio agrdable donde poder tomar una jornada sin bici. o quizá sea el tiempo el que me obligue a ello, por lo que mientras pueda, avanzo. Para mañana anuncian lluvias.
A las cuatro y media llego a Angol. Me sorprende satisfactoriamente el comprobar que es una ciudad con multitud de actividades, con mucha vidilla. Pero me cuesta encontrar alojamiento y finalmente me quedo en uno no muy de mi agrado, pero valorando todos los aspectos era la mejor opción. Dejo el equipaje y me voy rápidamente cenar, estoy hambriento. Veo un italiano, que aunque no tienen pastas me ponen una pizza para quitar el hipo (y el apetito). Luego a descansar.

(Los ngeles - Geihue - Renaico - Angol)
distancia: 64.28kms Vel. Media: 16.0 Tiempo de bici: 4h 13min Tiempo Ruta: 4h 45min (apenas he parado!

distancia total: 740.31kms

17 jun 2007

A mitad del camino chileno

(Hago una entrada resumen para aquellos que no quieren tanto detalle, que después Pablo me dice que cuento hasta cuando me tiro un ...)

Pues al llegar a Los Angeles llego a completar la mitad del recorrido chileno, al encontrarme a 517kms de Santiago y a 501 de Puerto Montt. Es hora de hacer balance. Hasta ahora el viaje ha transcurrido sin espectaculares paisajes (excluyendo la omnipresente presencia de la cordillera) y sin grandes acontecimientos turísticos, ha sido una etapa donde la gente ha sido lo mas destacado. Este tiempo ha servido para adaptarme al medio, al viajar en bicicleta y para meterme de lleno en las entrañas de este país, conociendo a fondo sus gentes y sus costumbres. Me apetecía algo así, y lo estoy consiguiendo. Ahora llega la segunda parte, donde me encontraré un clima mas inóspito ¿? y mayores dificultades en el desplazamiento, pero el destino: la región de los lagos, merece la pena. Hasta ahora todo ha ido bien. No he tenido averías considerables en la bici (solo un pinchazo en mitad del barro y la lluvia); el tiempo ha sido mucho mejor de lo esperado, con solo un par de días de lluvia "soportable"; también me voy acoplando poco a poco a la bici, y pasados ya los primeros días siempre mas difíciles, ya las molestias van desapareciendo o simplemente van formando parte del viaje.

Salió el Sol (Jornada 10)

tras una noche de tormenta el día ha amanecido soleado. Ya he sido aceptado por el Hospitality Club, y he estado esta mañana enviando mensajes para ver si logro contactar con alguien con quien poder etablecer relación. Por este motivo la ruta comenzó mas tarde, pasadas las once de la mañana, lo cual hizo que la temperatura fuera mas alta. La ruta ha transcurrido sin ningún incidente, disfrutando del paisaje y del buen tiempo. Además la bajada de cota y el ligero viento favorable han hecho que realice la mejor media de velocidad del viaje. Llego con la jornada de hoy a mitad de mi recorrido Chileno, Los Angeles. Un ciudad grande, donde poder descansar y encontrar buena comida para empezar con fuerzas la segunda parte de este trayecto.
Me alojo en el hotel Empresarial, un poco ms caro pero suele pasar en las ciudades grandes. Lucía, la recepcionista me muestra su simpatía, y aunque tardamos un poco en conversar, pronto rompemos el hielo. Me cuenta que a ella también le gusta ir en bicicleta y acabo tratando de convencerla que haga un viaje en bici en sus próximas vacaciones (me acuerdo en la jaima tratando de convencer a Mulay que deje a Fatma ir al cine....la vida de los recuerdos!). Nos contamos chistes, reímos y lo pasamos bien. Ella acaba su jornada de trabajo y decidimos ir a comer algo, estoy hambriento. Entre unos sndwiches y unas cervezas me cuenta sobre su vida, con total confianza. Una historia dura, llena de engaños y mentiras, pero ella es fuerte, sabiendo sobreponerse y salir adelante. Al irse, en señal de afecto, me regala sus guantes que me había dejado para protegerme del frío en la noche. No sé como hacer, pero no puedo rechazarlos. Adiós, hasta siempre

(Yungay - Huépil - Tucapel - Canteras - El Alamo - Humán - Los Angeles)


Distancia: 74.70 Desnivel Subida:211 Desnivel Bajada:322 Vel. Media:16.9 Vel. Maxima:44.1 Temp. Min: 8º Temp Max:15º Tiempo en bici: 4h 33min Tiempo en ruta:4h 57min

Distancia Total: 676.03

16 jun 2007

Por la ruta 5 (Jornada 7)

Está lloviendo, pero decido salir de Talca y avanzar hacia el Sur. Las próximas jornadas serán de trámite, pues no existe alternativa a la ruta-5. Así que solo queda dar pedales y tratar de pasarlo lo mejor posible por una autovía que solo pasan coches y apenas se ve nada, excepto unos señores en la berma (arcén) agitando una bolsa de plástico. Al pasar al primero no sabía bien lo que hacía, pensé que agitaba la bolsa sin mas propósito. Pero al continuar avanzando vi que no era el único, sino que había muchos a lo largo del camino, por lo que no pude mas que parar para preguntar que negocio traían entre manos. Me explicaron que vendían "camarones", a lo que yo empecé a pensar en Buba, en Forrest Gump y a mí corriendo con la bici por el mundo. Pero me explicó que no son gambas, sino unos pajarillos que atrapan de sus nidos bajo tierra utilizando una bomba de aire (espero que Ignacio no esté leyendo esto...). Y los venden para comérselos. -Cuando el agua esté hirviendo los echas, y cuando estén rojos los sacas-, me explica el señor. Al final acabamos pegando la ebra y tras enterarse de mi nacionalidad me preguntó -¿y que tal Garzón?-. Claro, que uno ya tiene muchos kilómetros como para responer así que así y mejor le dije -¿a usted que le parece?-, pase usted primero que a mí me da la risa. Y claro, el hombre empezó a decir que estaba muy mal ese hombre, que con Pinochet Chile estaba muy bien, que ayudaba a los pobres,...bla..bla...bla, que no cree en la democracia, que todos los que hay ahora son unos mangantes,...Así que ya veis, para un señor que vende pájaros en la cuneta Pinochet fue un gran presidente, pero no hay que extrañarse, en España la gente que tiene una hipoteca a 100 años vota a Aznar (y sus secuaces). Así está el tema.

En principio tenía pensado llegar hasta Linares, pero como dejó de llover y mis piernas iban bien decidí continuar para pasar este tramo y llegué hasta Parral, una pequeña localidad donde a la entrada reza que se sienten orgullosos de ser Parralinos.

Mientras buscaba un lugar donde alojarme me encontré con Marcelo, que había salido a fumar un pitillo y hacer un descanso en el estudio de su examen final de derecho. -¿Pero por qué has parado aquí?, si aquí no hay nada!- me indicó. Echamos unas risas y al final acabamos quedando para tomar unas cervezas por la noche y continuar nuestra charla.

Finalmente y tras ver las ofertas de alojamiento me quedé en el primero que había visto, porque aunque estaba por encima de mi presupuesto el resto de lo que había no daba el nivel mínimo de garantía (baste decir que he visto cárceles mejores). Llegué al hotel y tras instalarme en la habitación me puse a utilizar el ordenador para conectarme a Internet. -No funciona-, me indicó la recepcionista, pero alguna ventaja tenía que tener ser informático, así que mas por casualidad que por conocimiento (todo hay que decirlo) conseguí arreglarla y poder conectarme. Pero mientras estaba leyendo mis correos la recepcionista me vino con una mala noticia, y es que se ha equivocado y me ha dado una habitación que estaba reservada para otra persona. Pues va a ser la primera vez que pida una hoja de reclamación en Chile, pensé. Pero no fue necesario, simplemente con sacar un poco los dientes y bastante la mano izquierda, conseguí quedarme en la habitación y que el señor, un cliente habitual, fuera hospedado en otra. Aunque no creo que éste guarde un buen recuerdo mio, pues cuando la recepcionista dio como solución el que yo me cambiara a una habitación doble por el precio de una simple, el individuo apostilló -Si quiere me cambio yo, para que no tenga que mover las cosas -Será por que le gusta más, porque si fuera por no mover las cosas habría usted cogido otra habitación antes, no?.- Me miró con cara de pocos amigos y una sonrisa forzada que correspondí con no menos esfuerzo. Éste no se lleva un buen recuerdo mio, pero así es la vida.

Una buena cena en el mismo restaurante del hotel, y es que cuando veo un plato de pasta me tiro de cabeza. Luego con Marcelo de cervezas, hablando de nuestras vidas, de política, de informática y de sus planes de celebrar su inminente boda en España.



(Talca - Maule - San Javier - Linares - Longaví - Parral)

Distancia: 92.02kms Vel. Media:14.9 Tiempo bici: 6h 10min



Distancia Total: 464.17kms

Lo mejor...la gente (Jornada 8)

A pesar de las cervezas de anoche decido continuar la ruta. Hoy otra etapa de tránsito hacia el sur, pues no hay alternativa y tendré que ir por la ruta 5. Nada mas salir del hotel un caballero se me acerca para preguntarme, pero en lugar de decir lo que pensaba (¿donde vas con esa pinta de marciano?), me pregunta -¿De dónde es usted?- y a partir de ahí comenzamos la conversación. Lo que mas me llamó la atención es que acertó plenamente los datos de mi ruta (y sin cuenta kilómetros ni nada) -Entonces usted va a Chillán, pues desde aquí son unos 60 kms, ¿y usted que hace una media de 15km/h? (es la que suelo hacer, pero finalmente hice menos por culpa del viento). ¿y que tarda unas cinco horas o así? Hasta le pregunté si era ciclista, pues el tío sabía mejor que yo lo que iba a tardar y a la velocidad que iba a ir.

En la ruta paro en San Carlos, en la plaza del pueblo. Una parada en la ruta para descansar las piernas. La jornada podía ser tranquila, pero hoy el viento ha tomado relevo a la lluvia. Pero no me quejo, ha salido el sol y no hace demasiado frío, se puede andar en bici y seguir avanzando.

Chillán es una ciudad grande, por lo que al llegar me cuesta encontrar un alojamiento que se adapte a mis necesidades y mi presupuesto. Finalmente, y tras ver varios lugares (lo cual me sirve para dar un recorrido por la ciudad y orientarme un poco) me quedo en un residencial. Es mas barato, y la habitación junto a la estufa parece confortable.

Aquí como todas las urbes de un tamaño considerable, los centros de atención del público están tomados por grandes superficies, burguers y cosas así. Por eso, si te dejas llevar por la corriente puedes acabar comiendo "algo" con patatas fritas. La clave está en abrir las orejas y estar dispuesto a buscar algo mejor. Mientras paseaba recorriendo la ciudad, ya a pie, tras dejar la bici en la residencia, se me acercó Joana, una simpática joven (aunque ella dice que ya no se cuece en un día) que trabaja en un comedor. Es desenfadada y bastante dicharachera, lo que hace que pronto me arranque una sonrisa. Conversamos de Chile, de la comida, de mi viaje,...allí de pie, bajo la atenta mirada de su jefa, que regenta el comedor donde trabaja. Su lugar está a punto de cerrar, pero me recomienda un sitio donde ir a comer bien y baratito: "la motoreta". Un lugar típico, ya alejado del centro donde por supuesto no encontrarás facilmente a un viajero escribiendo en su cuaderno, pero donde comerás bien. Quizá por lo de "extraño" una niña de la mesa de al lado no me quita ojo de encima. La madre le reporocha por ello en voz baja, pretendiendo que yo no la oiga, pero su esfuerzo es inútil. Cuando la madre se distrae levanto la cabeza del plato y le guiño un ojo cómplice a la chiquilla, se sonroja y deja de mirarme.



(Parral - San Gregorio - San Carlos - Chillán)

Distancia: 66.22kms Vel. Media: 12.5 Tiempo bici: 5h 17min


Distancia recorrida: 530.39kms

Por la pre-cordillera (Jornada 9)

Hoy hemos vuelto a los caminos perdidos. Me he alejado de nuevo de la ruta-5 para irme hacia el sur por el oriente, adentrándome en la precordillera. Eso significa que el terreno empieza a estar ondulado, con contínuas subidas y bajadas que pueden hacerlo "rompepiernas" por momentos, pero no me quejo, pues hoy el tiempo ha acompañado. Anoche cuando me acosté todavía no tenía decidido si hoy saldría o no en ruta. Dependería de como recuperaría del día anterior, del tiempo que hiciera y de si me aclaraba hacia donde iría. Finalmente decidí continuar por esta ruta y hacer un alto en este pequeño pueblo rural, a medio camino entre Chillán y Los Angeles. Salí temprano de la ruta, apenas pasada las nueve de la mañana, tras tomar el desyuno en la residencia y empacar de nuevo mi equipaje. Al atravesar la ciudad buscando la carretera de salida me encuentro por casualidad con el mercado. Están montando los puestos, y parece que es un mercadillo especial de los sábados, pues es enorme, hay de todo. Paro junto a un puesto de fruta para coger provisiones para el camino, ¿que mejor sitio?. Un para de manzanas y otros dos plátanos para el camino, y como no, acabamos charlando, haciéndome preguntas (claro, con las pintas que llevo y un sábado a las nueve de la mañana...). En un momento me encuentro rodeado de un grupo de personas con las que conversamos de mi viaje. Echamos unas risas y se quedan perplejos por mi plan de ir hacia el sur en este tiempo. Me toman por un loco que no sabe donde se mete, y quizá tengan razón.




continuo mi camino y encuentro la carretera de salida que me pone en ruta. Hago una nueva parada para comprar agua, sin gas, que debe ser el único gilipollas que compra agua sin gas, porque como me dice Roxana, la dependienta -Pero si es la misma que sale del grifo! ¿seguro que no la quiere con gas?- Acabamos charlando (como no) y me cuenta que es el primer español que conoce, que le gustaría mucho viajar al Sur para conocer la Isla de Chiloé, que la ha visto en fotos y le ha gustado mucho, pero con el trabajo no puede irse tan lejos. Lleva nueve meses con el puesto y no le va mal, como ella dice, pero no tiene tiempo para otra cosa.
Sigo mi ruta hasta llegar a Yungay, ha sido una etapa para disfrutar. Buen tiempo, un entorno agradable y un paisaje impagable. En el residencial hay ordenador, por fin puedo actualizar mi blog!


(Chillán - Pueblo Seco - Pemuco - Yungay)

Kms: 70.94 Tiempo de bici: 4h 44min Vel. Media: 14,9 Vel. Máxima: 50.7 (que bajadita mas buena!!!) Tiempo nublado

Distancia Total: 601.33 Kms

Volvemos a ponernos en marcha (Jornada 6)

Tras el día de descanso me vuelvo a poner en ruta. Está lloviendo, pero eso no me impide animarme a continuar. He elegido una ruta hacia Oriente, acercándome a la cordillera y alejándome de la ruta 5. El camino es muy agradable y lo disfruto mucho, pues a pesar de la lluvia, el entorno natural es genial y apenas pasan coches. La primera anécdota llega en un cruce. No hay ninguna senal indicativa y no estoy seguro de hacia donde continuar. Y claro, un error en la eleccion puede suponer un esfuerzo extra. Pero los Dioses existen, y mientras estoy en el cruce sin saber que hacer aparece un carabinero motorizado (que ni pintado). Le pregunto, y amablemente me confirma que era el cruce hacia Cumpeo. Le indico que voy a Talca y me responde -¿y por qué no vas por la ruta 5?-, Toma ya! Resulta que “en teoría” está prohibida la circulación en bici por la ruta 5 y hasta los policías se extranan que no vayas por allí, jejejeje Eso si que es una norma perversa!.
Continuo mi camino sin contratiempos, bueno, sin mas contrtiempos que un aguacero que pone a dura prueba el traje de lluvia. Parezco el black-biker, pues con el traje negro hasta los zapatos y las fundas negras de las alforjas parece que se me ha muerto el canario, espero que los reflectantes compensen el color tan discreto en la lluvia. Hasta llegar al cruce de Pelarlo, donde comienza una pista de tierra (ripio le dicen aquí). Ya se pueden imaginar como se puede poner una pista de tierra en un día de lluvia. Pues eso, todo embarrado, lleno de charcos y cayendo la de Dios. Y Danielito dando pedales. Además en Chile parece que no hay costumbre de aminorar la marcha cuando te cruzas con una bici, por lo que me mojaba doble, por la lluvia y por los salpicones de los coches, y claro, que le vas a decir. Bueno, pues cuando el barro empezaba ya a taponarme los oidos, viene lo mejor, el primer pinchazo del viaje. Y es que entre chrco y charco tuve que pillar una buena piedra y la rueda de adelante perdio todo el aire. Pues nada, a cambiar la cámara chavalote. Lo primero es intentar ponerme en un sitio algo apartado del camino para que al menos si pasaba un coche no agravara la situación. Porque lo de algo al refugio de la lluvia era imposible, en medio de la nada sin un mal techadito donde resguardarme. Pues nada, mis nociones de mecánica de bici al menos llegan para cambiar una cámara, e incluso para alguna chapuza para tapar la zona donde la cubierta había sido perforada con un considerable boquetón (mientras me pregunto si Rafa, el mecánico de la bici, estaba seguro que la cubierta delantera aguantaba todavía sin necesidad de cambiarla).
Vuelta a la ruta y poco a poco la lluvia fue amainando llegando a salir el sol antes de concluir la ruta. A la entrada de Talca busco un lugar donde poder quitar el barro que cubre la bici y en un almacén de cárnicos unos amables señores me dejan utilizar el chorro de agua para así entrar impoluto en Talca. Igualmente me ofrecen recomendaciones para el alojamiento y es que aquí se podría viajar sin guía, pues cualquiera que encuentras por el camino es un agente turístico que te proporciona toda la información que puedas demandar.

Tras dar una vuelta por la ciudad y ver varios sitios me quedo en el primero de ellos, pues aunque no tiene Internet, es un lugar agradable y cerca de la plaza del centro.

Me voy a comer algo, estoy cansado, por lo que no doy muchas vueltas y entro en un lugar de la plaza. Me ha gustado, está tranquilo, buena música y me pido una cerveza Royal (mucho mejor que la Cristal) mientras despliego mis mapas, guias y cuadernos por la mesa tratando de planificar la ruta del día siguiente. No encuentro ninguna alternativa y me temo que tendré que ir por la carretera principal hasta alcanzar Chillán. Tomo unos lomitos con guacamole riquísmo que me hacen repetir. Hay que recuperar fuerzas para los pedales.



(Curicó - Molina - Cumpeo - Pelarco - Panguilemo - Talca)

Distancia: 89.26kms Vel. Media: 15.0 Tiempo en bici: 5h 56min
Km 55: Primer Pinchazo (delante)


Distancia Total: 372.15kms

13 jun 2007

Resaca, día de descanso en la ruta (Jornada 5)

Esta mañana me he levantado con resaca, o con la caña, como dicen por aquí, y es que la noche fue larga y las consecuencias del alcohol son internacionales. Hoy aprovecharé para descansar de ruta, poner a punto la bici y dar un respiro a las rodillas.
Me levanté tarde y tras revisar el correo me dispuse a dar un paseo. Tenía que hacer unas comprillas y también me apetecía pasear simplemente. Recorría las calles sin rumbo fijo, pero sin perder las referencias, pues andaba sin el plano. Llegué al mercado, que es uno de esos lugares en donde uno puede ver mucho de un pueblo. En la esquina un señor anuncia –Leche de burra!-, y con el animal allí y su cría dispensa a los clientes. En el interior se entremezclan los puestos de frutas, verduras, carnes,… en un tapiz multicolor y multi-olor. Me encanta. Paro en uno de ellos a comprar unos limones, pues un jugo natural me sentará bien para mi castigado estómago. La dependienta, una señora mayor, me entrega una bolsa para que me sirva yo mismo. Rápidamente viene a mi cabeza los letreros que en España prohíben tocar la fruta con la mano. Ay!, cuánto hemos perdido, cada vez nos volvemos mas asépticos y eso influye a todos los niveles, creo yo. –Son 200 pesos-, me indica amablemente. Aprovecho para que me indique donde encontrar una pastelería. Quiero hacer un regalo a los chicos de ayer a modo de despedida, o de “hasta la vista”, mejor dicho.
En la pastelería me fijo en una caja de bombones que pueden servir para endulzar el trago del adiós (pero si nos acabamos de conocer!, pensarán algunos, ay! aue ingenua es la ignorancia…). Acabo charlando con Elisa, la dependienta, quien hizo un viaje por Chile, pero ella fue hacia el norte, en lugar de hacia el sur, y en bus en lugar de en bici, pero encontramos cierta afinidad en ello. Ahora solo me faltaba encontrar una tarjeta donde inmortalizar unas palabras para el recuerdo. Eso sería ya mas complicado, pero lo conseguí. Espero les guste.
Tras pasar por el hotel a dejar las compras añadidas por una crema con "piketoprofeno" para mis rodillas (aquí el calmatel no lo conocen); y un cortauñas que no encuentro tras el caos de la facturación del material "peligroso" con la bici, me dirijo al bar "Entrenos" a encontrarme de nuevo con mis recientes amistades.
Tras comentar mi desgaste gastroinstestinal me ofrecen una confortable sopa caliente y un jugo natural de limón. Me siento cuidado y mimado. Ocupo la misma butaca, como si de un cliente habitual se tratara. La sopa caliente me sienta bien, el calor que me brindan, aun mejor.
Luego me despido hasta la noche pensando en ir al cine, pero al final cambio de opinión y me voy al hotel a descansar un rato. Al llegar está libre el ordenador y aprovecho para poner al día el blog y leer mis mensajes. Llega la dueña y nos ponemos a conversar. Le cuento mi viaje y ella me cuenta su peculiar historia. El marido trabaja en Francia y ella aquí con las hijas (3). Llevan así nueve años, y luego dicen que mi viaje es mucho tiempo separados... Llega una amiga suya y acabmos los tres conversando en el "living" alrededor de la mesa y me dan valiosos consejos para cuando llegue a la zona de Los Lagos. Para esta noche me aconsejan ir a cenar a la Pica de Patty, un lugar de comidas de pescados y mariscos de buen precio y cocina exquisita. Por un momento esoty tentado de invitarle a venir a cenar conmigo, pero mi timidez y el miedo a ser malinterpretado (el uso del lenguaje y esas cosas) me hacen desistir e irme solo. Pero allí mientras me meto en el cuerpo un salmón a la plancha con arroz blanco (blandito para el estómago) conozco a Patricio y a Cristian, quienes cenaban en la mesa de al lado y supongo que al notar mi acento y verme con los planos sobre la mesa "intuyeron" que no era de acá. Dos tipos majos, enólogo y peluquero, que me brindaron sus consejos e incluso la dirección de un amigo en Talca para que me quedara a hospedarme allí. No termino de acostumbrarme a la exagerada genorisidad de la gente. Me acaba de conocer y ya está llamando por el celular al amigo para avisarle que voy a quedarme en su casa. Ofrecimiento que después desestimé por considerarlo exagerado, pero que valoro como una muestra de total generosidad.

vuelvo a entrenos a despedirme de mis amiguetes y entregarles la tarjeta con el pequeño obsequio. La noche está un poco apagada y el ambiente enrarecido. En la barra un tipo (algo pasado de copas y creo que algo mas) conversa conmigo. De cada tres palabras dos que dice son "güear" o algo así. Empezó ofreciéndome locales "animados" para ir en Talca, aunque algo caros, me aclara. Y al final acabó pasádoselo mucho mejor al oir la historia de mi viaje -Te vas a cagar de frío!- me decía una y otra vez. La gente no se cree mi viaje, yo todavía tampoco. Lo que sí creo es que la gente ya mereció la pena.

Una noche en Curicó

Tras instalarme en el hotel y hacer los mas que recomendables ejercicios de estiramiento me dispongo a salir para buscar un sitio donde cenar algo. Pregunto por algún sitio recomendable y otro cliente me indica un sitio cerca del hotel –La misma calle frente al banco –Gracias. Llego fácilmente al lugar. Hay un salón con mesas y una barra al fondo. Me siento al final de la barra (al mas puro estilo Cheers). Junto a la barra hay una entrada a otra sala, una especie de reservado. – Una cerveza por favor –Cuál? Tenemos Heineken, Budweisser, ….- ¿una de acá?. Me pone una Royal, es rubia, suave y está buena. Mientras bebo observo a mi alrededor. La ventaja de ser un desconocido es que puedes observar, al mismo tiempo que te sientes también observado. En una de las mesas dos amigos comparten la cena. Se les ve tranquilos, tomándoselo con calma, degustando el momento, se les ve bien. En otra, seis amigas celebran el cumpleaños de una de ellas. Ríen y ríen, también se lo pasan bien. En la primera mesa, junto a la puerta dos amigas echan monedas en la music-box, no dejan descansar a Alejandro Sanz. En el reservado una pareja celebra con los amigos el día de “pedida”. Dos camareras y un cocinero completan el reparto de esta peculiar obra.

La sensación de entrar en un bar que no conoces, de una ciudad que no coloces y de un país que no conoces. Eres el perfecto “extraño” del lugar. Todo te llama la atención, porque todo es nuevo, no conoces nada y cualquier detalle te da información.

-Y de comer que tienen? La camarera me mira con cara de sorpresa. No sé si no me ha entendido o es que “entiende” demasiado. Era solo cara de sorpresa, quizá sea temprano para cenar. Me acerca la carta y veo pasta, me apetece mucho tomar pasta. –Los fetuchini que salsa llevan?. Vuelve la cara de sorpresa. –Espere, aviso al cocinero.

No sabría como explicarlo, pero esto me encanta. Me recuerda a La Ceiba, y de aquellos lugares donde me he sentido un extraño. Aquí son del mismo color, incluso hablan el mismo idioma, pero somos tan diferentes…, me enriquece el ver otras culturas, otras gentes, otras formas de vida,… Sentirse solo, lejos de las “referencias” como si te soltaran de pronto en un lugar desconocido. Como “teletransportarte” a un lugar diferente. Es esta una atracción que todavía no se comercializa, pero todo llegará. Supongo que este es el significado de Viajar, con mayúsculas.

Mientras disfruto de mis fetuchini con salsa de verduras, tras la barrara la camarera prepara los cockteils con un conocimiento ya mecanizado. La comunicación existe por lo que se dice y también por lo que no se dice. Con las miradas pasa lo mismo. Ahora en la music-box sena Ricardo Arjona, mas recuerdos.

De postre crema batida (nata) con manjar (dulce de leche). Una explosión de calorías que me temo supera el desgaste de kilómetros de hoy. Ahora suena Roxanne. Esta la he elegido yo. Tampoco se por qué, pero de entre lo que había…. Para terminar un trago (cocktail) –Qué prefiere fuerte o suave? –Pues me gustaría poder llegar andando al hotel-, le replico. Digamos que flojo, flojo no estaba precisamente.

Gracias Alex, Jennifer, Yoselyn, el otro Alex, Ivonne y Carola. Fue una noche muy especial. Acabamos a las dos de la madrugada, y aunque a duras penas me pude ir andando al hotel, me lo pasé genial. Sois mis primeros amigos en Chile y nunca os olvidaré. Me alegro que el destino me acercara a ese bar y me permitiera conoceros. Besos y Abrazos.

11 jun 2007

cuando una carretera se transforma en laguna (Jornada 4)

Etapa 3 (San Fernando – Curico)
El día amanecía nublado, al menos no llueve, así que me puedo dar con un canto en los dientes. En el desayuno la dueña del hotel me pregunta por mi nacionalidad, y al conocerla me comenta que su tío era español –Ese de la foto con boina-, me dice. El de la foto podía ser perfectamente Ernesto Alterio en “Vientos de Agua”. Y me comenta que su tío le vendía fruta a la familia Botín, hoy, casualidades del destino, una sucursal del Banco Santander se erige frente al hotel que regenta esta amable señora.

Tras el desayuno de rigor nos ponemos en marcha. Como ya viene siendo habitual, recorro la ciudad en bici antes de marcharme. No hay mucho que ver en San Fernando: la Iglesia de San Francisco, con una peculiar cúpula bizantina; la Plaza de Armas, con una pileta de París; y la Casa de Lircunlauta, una hacienda rural delsiglo XVIII hoy convertida en museo. Aquí hay muchos inmigrantes españoles, mayoritariamente Asturianos (el nombre de la ciudad es en honor al Príncipe Fernando de Asturias allá por el 1700 y pico), y no es extraño ver comercios y calles con nombres de españoles, y que la gente tenga antepasados de la madre patria.

La ruta comienza hacia Chimbarongo por una carretera paralela a la ruta 5. Desde allí cojo la vía alternativa hacia Teno, la siguiente localidad. Pero al llegar a Camino Viejo, desde donde tendría que salir una carretera hacia La Quinta, lo que hay es una laguna. Me pregunto ¿cuántos años hace que no revisan este mapa?). Así que la falta de esa pequeña línea del plano me hace tener que seguir dirección Auquinco, total ya puestos… Un camino de piedras que se adentra bastante hacia occidente, paisajes rurales inundados por una espesa niebla que por momentos me hace pensar que estoy en un lugar algo “fantástico”. Tras el periplo llego a Teno, donde retomo el asfalto y desde allí la coincidencia entre realidad y el plano.
Por el camino multitud de aves que me hacen recordar a mi cuñado Ignacio, y mi imaginación visual me hace reír al aparecer la idea que comentábamos de poner un sidecar a la bici (side-bike), y así él con los prismáticos me iba diciendo –Para, para!!!! Que allí he visto uno!!!.

Tras casi ochenta kilómetros de una ruta improvisada llego a Curicó donde me hospedo en el Hotel Prat. Un bonito y acogedor lugar donde me temo que el dueño es del gremio, pues la configuración del ordenador le delata. Escribo desde el “living” caldeado por una chimena de cajón y agradable música. Solo queda descansar, reponer fuerzas y planificar la difícil ruta de mañana hasta Talca (anuncian lluvias)

(San Fernando – Chimbarongo – El Rincón – Convento Viejo – Auquinco – Rinconada de Meneses – Teno – Curico)
Kms: 78.03 Tiempo de bici: 5h 32min Vel. Media: 14,0)
Distancia Total: 282,98 Kms

10 jun 2007

Como me gusta esto!!!!! (Jornada 3)

Etapa 2
Hoy la jornada también empieza temprano, pues ha habido tiempo de descansar. Hoy busco una jornada tranquila, pues la de ayer fue dura y hay que ir poco a poco. El destino es San Fernando, que está a unos 55kms, pero al igual que ayer he tratado de ir lo menos posible por la ruta 5, aunque hoy me ha sido imposible evitarla por completo. Antes de dejar Rancagua doy un paseo en bici por la ciudad, pues ayer el cansancio me lo impidió. Veo La Plaza de los Héroes, un enclave popular donde se reúnen los “rancagüinos” en sus ratos libres, aunque a esta hora se ve que nadie tiene un rato libre… Después paso por la Catedral, una construcción del siglo XVIII (o al menos eso dice allí). Y luego voy a ver el Parque Cataluña, donde está prevista la construcción de la capilla Nuestra Señora de los Angeles, diseñada por Gaudí, para conmemorar el bicentenario de la República.

Tras este mi-tour turístico es tiempo para pedalear y ponerse en ruta. Hoy es un día msa fresco y he tenido que poner todo el abrigo. En mitad de la jornada paso por Rengo, donde hago una parada para reponer fuerzas, y aprovecho para ver las mansiones de Mendoza, unas construcciones del XVII donde ahora se alojan las monjas (no es mal sitio incluso para rezar). Tras el descanso volvemos a pedalear, pues hoy quiero llegar pronto y descansar. Por el camino multitud de puestos de venta de escobas ¿? Algo por lo visto popular en la zona. A los 66 kilómetros llego a San Fernando. La jornada ha sido aunque mas fría, menos dura que la de ayer, pero igual de intensa. Busco alojamiento, me recomiendan dos en la misma calle “Hotel Español” y “Hotel Marcano” (ya saben el que he cogido ¿no?).

He de señalar la amabilidad de la gente, que allá por donde voy me saludan y me preguntan por mi viaje. Unos me miran como un bicho raro (no es para menos viendo mi atuendo…) y otros me dan consejo, incluso contactos de los lugares por donde pasaré –Apunta la direccion de Mario Orellana, es mi tío en Puerto Varas y él te puede ensañar la ciudad –Gracias Yanko. Y gracias a todos los que han hecho de hoy otro día también especial.

(Rancagua - El Olivar - El Abra - Esmeralda - Rosario - Rengo - Pelequén - Roma - San Fernando)
Kms: 66.14 Tiempo de bici: 4h 45min Vel. Media: 13.9 (tranquilito eh…) Vel. Máx: 37.8 Temp. Min: 6º Temp Max.: 12º (frasquete) Altura Max.: 479m Desnivel de subida: 147m Desnivel de bajada: 300m (como un plato, vamos)

Distancia Total: 204.86 Kms


Hotel Marcano, San Fernando, Chile.

Hacia el Sur (Jornada 2)


Etapa 1. Santiago - Rancagua
La jornada comienza a las siete de la mañana, el desayuno es a las ocho y antes una ducha y reparar el cuenta-kilómetros, que ayer no funcionaba. Finalmente he decidido poner rumbo al sur, la jornada de ayer fue suficiente para dar un paseo por Santiago y recrearse un poco por las calles emblemáticas viendo la Plaza de Armas, la Catedral, la Casa Colorada, el Palacio de Justicia, el edificio de la Universidad y como no, El Palacio de La Moneda (viva Chile libre!!!!!).

No sabía bien como planificar la jornada. Desde Santiago a la siguiente ciudad, Rancagua, hay 87kms por la carretera 5 (la autovía panamericana que atraviesa el continente de norte a sur), pasando por Ruin, Paine y San Francisco de Mostazal que es posible que tuvieran alojamiento, por si quisiera finalizar antes la jornada, y un túnel en medio que tendría que pasarlo a dedo, pues en bici se antoja complicado. Pero digamos que esta ruta es “el camino”, y claro, si quisiera ir por allí este blog tendría otro nombre. Así que busqué una alternativa: ir por el “oriente” (como lo llaman aquí) utilizando una carretera local (G-45). Serían mas kilómetros y no hay ninguna localidad “significativa” en el trayecto, por lo que si quisiera parar tendría que volver a la ruta 5 por alguna de las carreteras que unen ambas vías. La elección fue todo un acierto, cambiar una autovía de velocidad por los tranquilos pueblos del interior. Poco mas de cien kilómetros que dejaron mi cuerpo bastante fatigado, pero la satisfacción de contemplar un entorno espectacular. Durante todo el camino a mi izquierda se podía contemplar la majestuosa cordillera andina, con sus cumbres ya cubiertas de nieve que daban cierto vértigo.
A mitad del camino el asfalto dejaba lugar a un camino pedregoso lleno de rodamientos para subir un pequeño puerto. La cuesta no era muy pronunciada y el buen tiempo acompañaba a dejar por un momento los guantes y el cortavientos (foto). Ha salido el sol, la temperatura es muy agradable y después de todo lo que pueda venir, podré decir que también pasé calor en Chile. Desde la cumbre, una maravillosa vista de todo el valle con los campos de cultivo y la ganadería pastando a sus anchas. En la bajada, como aprendimos todos desde los tiempos de Perico, tiempo para reponer fuerzas, así que lleno la riñonera de frutos secos y chocolatinas (a veces me pregunto si no será esto lo que me gusta de este deporte). Tras casi diez kilómetros de polvo y piedras vuelve el asfalto. Desde allí camino fácil hasta Rancagua, donde buscar un alojamiento para descansar tras una larga jornada.

(Santiago - Los Morros - Alto Jahuel - El Tránsito - Huelquén - Santa Marta - La Punta - Codegua - La Compañía - Rancagua)
Kms: 103.72 Tiempo de bici: 6h 50min Vel. Media: 15.1 Vel. Máx: 49.8 (bajando, of course) Temp. Min: 8º Temp Max.: 27º (que calorcito!!!!) Altura Max.: 635m Desnivel de subida: 498m Desnivel de bajada: 526m

Distancia Total: 138.72Kms

9 jun 2007

Etapa prólogo (Jornada 1)

Tras casi catorce horas el avión aterriza en el aeropuerto de Chile. Lo más impresionante del vuelo (incluso contando con los datos del post anterior) es sobrevolar los Andes, o mejor dicho "La Cordillera" como de forma acertada la llaman por aquí. No sé como será estar en el espacio sobrevolando la luna, pero ha de ser muy parecido: IMPRESIONANTE!!!! Durante varios minutos se sobrevuela un conjunto de montañotas en las que no se ve ningún indicio de condición humana. Al rato aparece la primera carretera, una fina linea delgadísima apenas perceptible. Hasta entonces la falta de aspectos comparativos hacía difícil medir la magnitud del atributo natural, pero al ver los cochecitos a lo lejos un escalofrío recorrió todo mi cuerpo -¿y a dónde voy yo con mi bicicletita?.
El viaje había ido bien, no se había echo muy pesado, y es que lo de hacer todo el viaje de noche ayuda a pasar el tiempo. Además, se hizo mas ameno con el desmayo de la del 26C (una pija de la que ya hablaré en otro momento) y el desfallecimiento de otro que hizo que la azafata dijera por la megafonía eso de "¿algún médico en el pasaje?" (que hombre impresiona, pero por otro lado piensas, mientras no pregunten por un piloto...).
Al desembarcar lo primero era recoger el equipaje y comprobar el estado de la bici, que la verdad me inquietaba bastante. Recogí la caja y busqué un lugar tranquilo en el aeropuerto donde poder desembalarla. Tras montarla pude comprobar que todo iba bien, por lo que ahora sí, el viaje podía comenzar: etapa prólogo
Primer Tramo. Del Aeropuerto a Santiago hay apenas veinte kilómetros, por lo que en principio se trataba de un pequeño trámite que serviría para irme haciendo con la bici y probando el equipo. Pero la primera fue en la frente. Las bicis no pueden entrar en la ruta 68, por lo que todo el plan trazado se fue al garete. Tuve que ir buscando sobre la marcha un plan alternativo, pero iba a ser mucho mejor, pues la alternativa no era otra que ir recorriendo todos los barrios de la periferia hasta entrar en Santiago. Así que ésta era la mejor ocasión para entrar de lleno en la ciudad, viendo la trastienda. Y antes de llegar al centro, recorrer esas calles por donde casi nunca llegan los turistas. Pasaba por allí y todavía no era consciente de donde estaba, cuando hace apenas una hora estaba por Madrid, ahora me encontraba al otro lado del mundo con mi bici. Y sí, el viaje había comenzado. No sé como describir el escenario, pero hay algo en común en toda América Latina, es algo especial que me gusta mucho y me trae muchos recuerdos. Pronto empiezo a interaccionar con la gente, pues la zona por la que ando todavía no aparece en mi guía, así que ando preguntando continuamente, y la gente una vez mas me demuestra que todos esos miedos y prejuicios que tenemos es pura ignorancia y desconocimiento. A primera vista, viendo lo desangelado del escenario podría parecer que en cualquier momento alguien me asaltaría y me invitaría a cederle la bici, pero nada mas lejos de la realidad. La gente encantada de poder ayudarme a mostrarme "el camino".
Al llegar al centro toda "La Alameda" (Av. Libertador Bernardo O'Higgins) está recorrida por un carril bici que más quisieran muchas ciudades españolas. Llego al hospedaje y dejo las alforjas, es hora de aligerar peso para comenzar el segundo tramo de la etapa prólogo: recorrido por la ciudad. Seguí las indicaciones del chico del hostal y me fui a la calle Lastarria para disfrutar en sus terrazas de una buena cerveza fría, como todo buen viaje se merece. Luego recorrí la zona "turística" del Palacio de la Moneda, la Plaza de Armas, la Universidad, y el Teatro para luego dirigirme a la zona mas "bohemia" de la calle Pio Nono.
El tercer y último tramo sería la subida al Cerro San Cristóbal. Seis kilómetro de ascenso (hay un teleférico para los no ciclistas) que te llevan a un cerro del que se divisa toda la ciudad (Lola, seguro que conoces una ciudad con algo parecido ;-). Además como el camino de subida rodea todo el cerro es curioso como la vista cambia según veas el norte: bajas casas humildes con techos de latón; o el sur: altos edificios de la zona nueva de la ciudad. Arriba del cerro, junto a la figura de la Virgen un merecido almuerzo mientras se divisa la ciudad que hoy nos ha acogido.

Maria Eugenia Larrain

Llegué a la puerta de embarque y me acerqué al personal de atención al cliente para solicitarle un asiento de emergencia, porque en esta compañía estos asientos también se asignan en el último momento. Pero sí, quedaba uno libre, el 26A, así que la cosa empezaba bien. Aunque por otro lado pensaba como siempre, que esto de la suerte es un equilibrio, así que mientras me asignaban un asiento junto a una puerta, alguien estaría maltratando la caja donde viajaba la bici. Ahora solo faltaba pasar por la puerta de embarque con una alforja en cada mano y otra bolsa colgada al hombro. Me sentía como un delicuente cargado de droga -¿y si ahora no me dejan llevar tanto equipaje de mano...? No sé si los sudores fríos eran de los nervios o de la calurosa noche madrileña.. Pero finalmente no hubo problema, y pude entrar en el avión. Pero al llegar a mi asiento y ver el pasajero de la 26B pensé que seguro que me tendría que comprar una bici al llegar a Chile, porque ahora sí que alguien tendría que estar maltratando mi bici con saña para equilibrar el tema. Digamos que la chica era mona. La gente se le quedaba mirando bastante, y no sé si era por el escote o porque la conocían. El caso es que mientras leía el periódico chileno que cogí a la entrada, pensé que igual esta tipa es hasta alguien famoso y yo aquí sin enterarme. Pero mis dudas se despejaron cuando a la media hora de vuelo llegué a la página 45 del tabloide y leo "Kenita regresa a Chile y prepara viaje para animar Miss Perú". Pues si que se parece esta a la de la foto, sí. Pues eso, Maria Eugenia Larrain, ex-modelo y ex-esposa de Marcelo Ríos. Lo que digo, la bici echa un cisco.


8 jun 2007

UNA DE AEROPUERTOS

El día anterior había estado con Mónica en el aeropuerto, pensando que podía facturar el equipaje con 48horas de antelación, tal y como ponía en la página web. Pero la amable señorita nos indicó que en el aeropuerto de Madrid no era posible. Así que vuelva usted mañana.
Al día siguiente, ya el mismo que el vuelo, allí estaba de nuevo con Mónica delante del mismo mostrador del checking y de la misma azafata de la compañía de aerolíneas argentinas en la terminal cuatro de barajas, tratando de ver la luz al final del túnel. La azafata había pesado las alforjas, marcando 13 kilos en la báscula, claro, cualquier supersticioso no habría aceptado tan señalada cifra. Y acto seguido nos indicó -¿la bici también? ¿sabrán ustedes que todo lo que pase de veinte kilos paga un recargo, verdad? De nada sirvió indicarle que días antes el servicio telefónico de atención al cliente de su compañía me había asegurado que si la bici iba correctamente empacada no pagaría ningún coste extra. El caso era que la bici pesaba 19 kilos, por lo que me pasaba el límite de calle.
Así que allí estaba tratando de decidir qué hacer. Una vez descartada la primera idea que era la de estampar la cara de la amable señorita en el mostrador, se me venían a la cabeza dos alternativas: podría dejar la bici en Madrid, pues los 150€ de recargo se me antojaba una cantidad mayor que el valor actual de la Blau; ó pagar los 150€ y olvidar el tema cuanto antes. Simultáneamente en mi cerebro resonaba la frase que me dijo Antoni "recuerda: el cicloturista siempre sale adelante" (al mismo tiempo me preguntaba si yo era o no era un cicloturista). Así que mientras estaba sumido en mis pensamientos sin ver la luz del túnel, de pronto escuché a lo lejos la voz de Mónica -Y por qué no facturas solo la bici y las alforjas las llevas en la cabina? Siiiiiiiii, siempre es bueno que en todas las parejas haya alguien que piense. Estábamos salvados, ya solo faltaba extraer de las alforjas todo el material altamente peligroso que no sería aceptado para llevar en la cabina: unos radios de repuesto (altamente punzantes); una cartuchera de herramientas para bici (ufff, peligrosísimas llaven Allen); un tubo de pegamento para parches (ni hablar, es líquido e inflamable, nada); la navaja multiusos; el aceite para la bici;...y todo ese armamento que lleva cualquier mortal en el equipaje (cuchillas de afeitar, champú, cortauñas,...) y además no podían exceder del kilo que le faltaba a la bici para el tope del peso. Pero bueno, lo conseguimos, y a duras penas lo introdujimos en la caja de la bici. Ya solo faltaba rezar para que llegara bien, porque además de todo, esta compañía no se responsabiliza de este tipo de equipajes "especiales", así que si lo quieres enviar te obligan a firmar un papelito en el que aceptas que hagan puré con tu bici sin derecho a reclamar. Bueno, es hora de irse a casa, olvidarlo todo y descansar un poco antes de volver a la noche para coger el vuelo.

4 jun 2007

Preparado???

No soy un experto ciclista, no tengo mucha experiencia en viajes en solitario, y desde luego no conozco nada de los lugares por donde pasaré, pero me gusta montar en bici, me apetece hacer un viaje en solitario y me encanta el continente sudamericano. No sé si será suficiente, pero el momento ya ha llegado.

El próximo jueves día 7 salgo volando para América del Sur. Una bici, un par de alforjas, mucha ilusión y algunos nervios formarán el equipaje. El plan es comenzar en Santiago de Chile y llegar a Buenos Aires, lo que ocurra entre un punto y otro solo lo sabré conforme vaya sucediendo. Apenas llevo una pequeña idea de la ruta a seguir, la certeza de que es invierno, y la reserva del primer hospedaje en Santiago de Chile. Será el destino y el devenir de los acontecimientos los que marquen el rumbo a seguir para los próximos dos meses de mi vida. No quiero batir ninguna marca, ni hacer ninguna proeza, ni siquiera el realizar un viaje “turisticamente” atractivo. La única pretensión que llevo es la de pasarlo bien, conocerme a mí mismo un poco más, empaparme de lugares y gentes, y tratar de llenar lo mas posible esa mochila de los recuerdos que todos llevamos a nuestras espaldas. Me considero un afortunado al poder emprender esta peculiar empresa. No es fácil contar con una oportunidad como esta, así que espero no desaprovecharla y exprimirla con todas mis fuerzas y energía.

Quiero expresaros mi deseo de que este blog sirva de punto de encuentro, trataré de contar el transcurso del viaje de la mejor manera posible, y me gustaría recibir vuestros saludos y comentarios, porque aunque no os vea en el camino, sé que en el corazón os encontraré a todos.

Besos y abrazos