El día amanecía nublado, al menos no llueve, así que me puedo dar con un canto en los dientes. En el desayuno la dueña del hotel me pregunta por mi nacionalidad, y al conocerla me comenta que su tío era español –Ese de la foto con boina-, me dice. El de la foto podía ser perfectamente Ernesto Alterio en “Vientos de Agua”. Y me comenta que su tío le vendía fruta a la familia Botín, hoy, casualidades del destino, una sucursal del Banco Santander se erige frente al hotel que regenta esta amable señora.
Tras el desayuno de rigor nos ponemos en marcha. Como ya viene siendo habitual, recorro la ciudad en bici antes de marcharme. No hay mucho que ver en San Fernando: la Iglesia de San Francisco, con una peculiar cúpula bizantina; la Plaza de Armas, con una pileta de París; y la Casa de Lircunlauta, una hacienda rural delsiglo XVIII hoy convertida en museo. Aquí hay muchos inmigrantes españoles, mayoritariamente Asturianos (el nombre de la ciudad es en honor al Príncipe Fernando de Asturias allá por el 1700 y pico), y no es extraño ver comercios y calles con nombres de españoles, y que la gente tenga antepasados de la madre patria.
La ruta comienza hacia Chimbarongo por una carretera paralela a la ruta 5. Desde allí cojo la vía alternativa hacia Teno, la siguiente localidad. Pero al llegar a Camino Viejo, desde donde tendría que salir una carretera hacia La Quinta, lo que hay es una laguna. Me pregunto ¿cuántos años hace que no revisan este mapa?). Así que la falta de esa pequeña línea del plano me hace tener que seguir dirección Auquinco, total ya puestos… Un camino de piedras que se adentra bastante hacia occidente, paisajes rurales inundados por una espesa niebla que por momentos me hace pensar que estoy en un lugar algo “fantástico”. Tras el periplo llego a Teno, donde retomo el asfalto y desde allí la coincidencia entre realidad y el plano.
Por el camino multitud de aves que me hacen recordar a mi cuñado Ignacio, y mi imaginación visual me hace reír al aparecer la idea que comentábamos de poner un sidecar a la bici (side-bike), y así él con los prismáticos me iba diciendo –Para, para!!!! Que allí he visto uno!!!.
Tras casi ochenta kilómetros de una ruta improvisada llego a Curicó donde me hospedo en el Hotel Prat. Un bonito y acogedor lugar donde me temo que el dueño es del gremio, pues la configuración del ordenador le delata. Escribo desde el “living” caldeado por una chimena de cajón y agradable música. Solo queda descansar, reponer fuerzas y planificar la difícil ruta de mañana hasta Talca (anuncian lluvias)
(San Fernando – Chimbarongo – El Rincón – Convento Viejo – Auquinco – Rinconada de Meneses – Teno – Curico)
Kms: 78.03 Tiempo de bici: 5h 32min Vel. Media: 14,0)
Distancia Total: 282,98 Kms
2 comentarios:
Veo que en el mismo avión entraste ya en la Cuarta Dimensión y es segurmente por eso, por lo que no necesitas ánimos y que los ocho días te los vas a hacer en cuatro.
Un abrazo
Antoni
PS: Asqueroso (con excepciones, como por ejemplo, Kroki) el gremio de los facturadores de bicicletas.
Me gustaría seguir leyendo tu blog con regularidad, pero si me encuentro con otra explicación sobre torturas a pajaritos u otro ser vivo creo que dejaré de hacerlo, no sabes el mal rato que llevo dándole vueltas a eso.
Por lo demás me parece todo estupendo, que mérito tienes, corazón y que envidia me das.Dedícame una comidita típica de tu camino. Carmen M
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