27 jun 2007

Un merengue en el horizonte (Jornada 18)

Esta mañana dejé el hostal de Rio Bueno y seguí con mi ruta hacia el sur. Volví a pasar por delante de la fábrica de chocolate, pero el sentido común y el empacho de anoche me hicieron desistir de la idea de volver a parar.

A los 50kms de ruta llegué a Osorno y tenía que decidir si detenerme aquí o continuar otros 50kms más hasta Puerto Octay en el lago Llanquihue. Esta vez el sentido común y el duende que me acompaña me aconsejaraon detenerme y descansar. Visité unos cinco hospedajes pero entre los que estaban llenos ¿? y los que no me gustaban no quedó nada de mi agrado. Además, tras casi una hoa dando vueltas por la ciudad no me estaba gustando nada (supongo que después de Valdivia el listón estaba muy alto, o quizá que mi subsconsciente no quería quedarse allí, a pesar de las recomendaciones del duende...). así que reconsideré mi decisión y aunque no es bueno cambiar de caballo mientras se cruza el río, en este caso cambié de opinión (que no de bici). Me compré una empanada de carne para coger algo de fuerzas y me puse rapidamente en marcha, pues eran ya las dos y media y tampoco había mucho mas tiempo antes del anochecer.

Al principio costó un poco poner las piernas de nuevo a tono, pero el poder de la mente impulsado por el deseo de llegar al lago me dieron las fuerzas necesarias para coger un buen ritmo y tener opciones de llegar antes de que se fuera el sol, para así poder aprovechar que el cielo estaba despejado para ver el paisaje. Y mientras pedaleaba y pensaba en esto, tras un repecho apareció enb el horizonte el volcán Osorno. Una gran montaña de merengue que parece nieve (¿o es al revés?), de mas de 2600 metros de altura sobre un lago que está a 70. Una impresionante vista que quería disfrutar, por lo que aun mas comenzó la carrera contra el reloj. Llegué a Puerto Octay a tiempo para sentarme en una colina del pueblo y disfrutar de la vista del volcán al atardecer. (recuerdos del Arenal en Costa Rica, ¿te acuerdas Lola? fíjate y ahora a punto de casarte...Enhorabuena!).

Pero todavía quedaba buscar alojamiento. Margarita en Curicó me había recomendado un hotel en la Península Centinela que queda al otro lado de la bahía, y aunque pregunté por alojamiento en el pueblo, no podía dejar de intentar llegar a él. Serían tres kilómetros mas de bici que merecerían la pena, y mucho!. (ya mandaré las indicaciones a mi tío Juan que viene el año que viene con Rocío aquí, pues puede que sea éste el único hotel de los que he estado que les pueda recomendar a ellos, pero de éste no se van a olvidar).

Una impresionante casona de 1913 recientemente restaurado, construído en la orilla del lago con impresionantes vistas, en medio de la naturaleza que en 1931 recibió al futuro Rey Eduardo VIII y que ahora me recibe a mí. Un lugar para descansar, y como dice Carlos, el administrador, para encontrarse con uno mismo. Tenía razón.



(Rio Bueno - Osorno - Puerto Octay - Centinela)

Distancia: 108.42 (puffff) Vel. Media 15.5 Vel. Máxima: 60.4 (vaya bajadita...) tiempo bici: 6h 59min



Distancia Total: 1297.76 kms

7 comentarios:

Anónimo dijo...

ahhhh me acuerdo, me acuerdo campeón...allí la odisea la pasamos con unas jacas inmundas bajo un aguacero tenaz, en aquel caso cambiar de caballo no tenía sentido...en el caso que nos ocupa tampoco,...voy a cruzar el río con mi caballo favorito.
Muchas gracias Dani por la enhorabuena!!! lo celebraremos juntos y mucho animo para el camino que queda.

Anónimo dijo...

El duende conoce que eres perseverante//(y cabezota)...y seguro que te sigue siempre confiado, porque sabe que al final merece mucho la pena!
Un beso con luna casi llena!
Ánimo para afrontar la frontera y la cordillera! Y para disfrutar las novedades de un nuevo país!! (éste -en un mes- lo compartiremos!!jijiji)

Kankoat dijo...

Una tal Vedrónica se ofrece a llevarte hasta tu hotelito del amooooorrr... ¡Lagarto, lagarto!

Anónimo dijo...

ni reyes ni pájaros habrán disfrutado tanto! andar o, en este caso sobre todo pedalear, con tanta libertad... y encontrarse!... nunca me había gustado tanto un merengue...gracias, buenísimo...
sigue pedaleando y encontrando...
Laura :-)

Anónimo dijo...

He leído tu primer capítulo de tu diario y estoy cada día más contenta de ti y de la forma de pensar la vida que tienes. Y de la gente, que por suerte hay más buena que mala.
Tu tienes la suerte de estar enriquecido por Mónica y, yo creo, que por tu abuela Juana. Veo muchas cosas postivas que me la recuerdas a ella.
Un fuerte abrazo de tu madre que te quiere mucho,

Anónimo dijo...

como dicen por ahí y he podido leer, avanti avanti mis cuarenta y tres!! leo a menudo tu viaje y avatares,al final enganchan y me hacen reir muchísimo
besos siempre
adri

PIRINEISTA dijo...

pues si que es preciosa la montaña con su lago, espero que el hotel lo sea tambien.