20 jul 2007

Domingo 15 (J 38) Puro asado argentino

Es difícil explicar ahora las sensaciones, pues no sé como contar lo que uno siente cuando un grupo de amigos te abre sus puerta para unirte a ellos y sentirte uno más, o mejor que uno más.

Con puntualidad casi británica a las trece horas aparecen en la puerta del hospedaje. Vienen en un viajo camión Mercedes de carga, de esos que por aquí llaman "gorila" y con él vamos pasando a por el resto de la gente. Es como una película, como si estuviera viendo todo aquello sin estar allí. Es todo muy ajeno, pero ellos lo hacen tan cotidiano que me siento uno más pero sin serlo.
Llegamos al rancho y Pablo ha comprado la carne para el asado y nosotros nos hemos sencargado del pan y el vino ("pelota dominada" que dicen por aquí). Todo listo, Pablo con nociones de experto prepara el fuego mientras nos animamos con unas copas de vino con sifón.
Tomarse un asado en Argentina es casi obligado, pero hacerlo con ellos en su casa es todo un lujo que he tenido la suerte de disfrutar. Lo pasamos muy bien, la carne está para chuparse los dedos, pena que el partido no acabó con el resultado esperado. Me han dado todo su afecto y me han demostrado que la amistad no es cuestión de tiempo, sino de principios.

Gracias a Piri, Calvo, Pablo, Damián, Silvio, Jabier,...y todos por hacer que Stroeder quede para siempre clavado en mi memoria. Ha sido un placer.

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