Madrugón para estar a tiempo en la estación de bus y coger sitio para la bici. Al llegar ponen algo de resistencia, pero con un poco de lucha me dejan llevar la bici sin desarmar las ruedas en la bodega del bus. Todavía con la duda de si la elección de hacer el paso por la cordillera en bus es correcta o no. Dudas que se disipan cuando a mas de mil metros hay mas de dos metros de nieve a los lados de la carretera y una helada importante. Creo que he hecho lo mas sensato. El paisaje merece la pena. Cumbres nevadas, bosques, lagos y una carretera de cierto vértigo, más cuando te sientas tras el conductor.
Llegamos a tiempo a Bariloche, temprano para buscar alojamiento con tranquilidad y conseguir moneda local. Tras un tranquilo paseo recorriendo las calles del centro encuentro un hostel que me da muy buenas vibraciones al entrar. Gloria, la trabajadora del lugar me abre la puerta. Dicen que una mirada dice mas que mil palabras, y esos ojos claros desde luego no podían tener nada malo. Ya estaba convencido de quedarme, no necesitaba ver las habitaciones. En el salón un grupo de huéspedes conversan en buen clima. Mientras, Gloria me comenta las reglas del lugar con un acento que ya me hace sentir en este nuevo país de mi viaje.
Una pequeña línea en el mapa separa dos lugares bien distintos y siento que mi viaje comienza de nuevo, o que comienza "otro" viaje. Tenía muchas ganas de venir a La Argentina y el comienzo está siendo muy prometedor. Por mucho que imagines. por mucho que te cuenten, hasta que no llegas a un lugar no lo conoces. Como decía Empédocle "cada hombre cree tan solo en su propia experiencia". Yo hoy me siento afortunado de estar aquí y tener esta experiencia.
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