Al llegar a Colonia decidimos rentar una motocicleta para así poder movernos con libertad por la ciudad y sus alrededores.
El centro histórico tiene un encanto especial, con sus calles empedradas y sus casas de colores. Nos trae un vago recuerdo a la ciudad de Antigua, pero salvando las distancias. El faro, la plaza, la iglesi,...En los alrededores una plaza de toros antigua hace pensar en lo que fue esta ciudad. Para terminar el recorrido acabamos dando un paseo cerca del río por un sendero para el avistamiento de aves desgraciadamente destrozado por la construcción de un gran complejo hotelero. Nosotros nos evadimos para disfrutar de Patricia, la cerveza Uruguaya, y como me dice Laura, continuar así con La Ruta de La Cerveza. Al regreso nos percatamos que hemos gastado todos los pesos que nos quedaban y no nos queda plata para pagar la gasolina que hemos consumido. Así que acabamos pagando con tarjeta en la gasolinera los 40 pesos de combustible (unos 1,33€ al cambio).
Listos para regresar al Buquebus (o a la nave, que diría aquel) cansados, pero satisfechos por nuestra incursión en tierras urugayas.
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