25 ago 2007

Sapere Aude

Un viaje como éste sirve, entre otras cosas, para contemplar detenidamente el paisaje rugoso, que diría Kauffman, de nuestras vidas, y contemplar los valles y montañas que se distribuyen a nuestro alrededor (curiosa metáfora tras viajar por los dos países que comparten las cordillera andina). Quizá siempre he sido una persona soñadora, y tal vez por eso veo frente a mí un terreno escarpado. Llevo la mochila llena y mi curiosidad me hace imaginar algunos de esos picos con enorme tentación de tratar su escalada, pero para ello hay que vencer el miedo a descender, bajar al valle, para emplear el esfuerzo necesario para subir una nueva montaña. Pero desde aquí nunca conoceré lo que se puede ver (y sentir) desde lo alto de ese pico, o desde esa ladera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

...te acompaño!
vamos a por ello...