Hace unos días Mónica se reunió con Silvia, una monja licenciada en psicología, que está realizando una admirable obra social en Las Tunas, una de las villas del Gran Buenos Aires. Mónica acordó impartir un taller el día 1 de Septiembre, y hoy vamos a conocer el lugar.
Tomamos el colectivo sin saber muy bien donde hemos de bajarnos, pero no hay problema, antes de llegar ya sabía todo el bus donde tenían que bajarse "los gallegos" para llegar a la casa de las monjas. Casi dos horas en unos incómodos asientos nos deja la espalda lista para el resto del día. Al llegar conocemos a Teresa, compañera de Silvia quien nos invita a un café de bienvenida (tras unos cuantos años vuelvo a tomar café). Mientras Mónica conversa sobre los pormenores del taller yo me pongo a actualizar el antivirus de su computadora, y es que en las obras sociales ya se sabe, no hay que desperdiciar recursos. Cuando llega Silvia nos invita a asistir con ella a la misa del domingo. Son algo mas de las once y la ceremonia ya ha empezado. Hoy la celebran "dentro" en un cobertizo de madera, pues hace frío, y "fuera" es la Iglesia en construcción que por falta de presupuesto todavía no dispone de techumbre. La caseta no tiene mas de quince metros cuadrados, un escenario que podría haber servido de decorado para una perfecta película de Fellini. Está abarrotado de gente. Niños, mayores y abuelos rodean a una pequeña mesa de madera que hace las veces de altar. Mario, un cura flaco y espigado oficia la misa. Cuando llegamos interrumpe la ceremonia para presentarnos y darnos la bienvenida. Nunca he sido muy religioso, pero nos hace sentir como en casa. Nos acomodamos en uno de los bancos y presenciamos el ritual. Una peculiar misa en la que además se ofician los bautizos de dos críos en el señalado Día del Niño. El Padre con naturalidad y cercanía hace de la misa partícipes a los asistentes, es mas un "coordinador" que un "director". se canta, se toca la guitarra, se aplaude, se habla, se ríe,... . Mario pregunta a las familias del bautismo -¿Han hablado en casa del bautismo?- Los padres tratan de justificar lo poco que han pensado. Se forma un diálogo improvisado, pero ameno y supongo que conciencidaor. Mario finaliza la conversación con una última cuestión -¿pero seguro que sí han hablado de quienes serían los padrinos?- consigue crear un clima distendido y arrancar las risas de los asistentes. Ahora aparta el altar para hacer sitio y poder poner al frente la palangana con agua y realizar el sacramento, no hay sitio ni para un alfiler. Mas tarde, para la celebración de la comunión, una nueva mudanza, pues hay que poner la mesa en el centro de la sala, pasando las hostias y el vino a los asistentes de mano en mano. Así parece mas una cena, que esas largas colas que se forman normalmente en las Iglesias para que te den una hostia y a palo seco. Pero el momento estelar es cuando el cura dice -Ahora vamos a darnos la paz, pero con cuidado de no tirar nada. Y de pronto en ese reducido espacio empieza a moverse la gente de un lado a otro, dándose la paz los unos a los otros, pero no paran hasta no haber saludado a todos. Y nosotros allí en medio siendo besados y abrazados por esas gentes que nos tratan con afecto y cariño.
Tras la misa volvemos a casa para tomar el almuerzo. Conocemos a Cecilia y Camila, la veterana y lajoven del elenco de Hermanas. Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, fundada por Santa Rafaela (una andaluza). La vivienda es modesta, pero seguramente una de las mejores de la comunidad. Tomamos empanadas y ensalada, sin beber mucha agua, pues todavía no hemos podido olvidar lo que nos contaba Silvia sobre la contaminación que hubo en el agua tiempo atrás, cuando encontraron restos de cianuro vertido por la fábrica de papel localizada en las cercanías (al mas puro estilo Erin Brokovich). Ahora están anañizando la relación de la contaminación con las extrañas muertes en los últimos años de jóvenes en la comunidad.
Tras almorzar con una amena charla y concretar mi colaboración para informatizar el registro de pacientes psicoterapeúticos, nos tenemos que volver. En el bus coincidimos con Camila, a quien tenemos la oportunidad de conocer mas en profundidad. Una joven monja de unos treinta años, guapa, de voz dulce y tranquila, con un tatuaje en la mano que llama mi atención. Es una agradable compañía, nos cuenta su vida y sus inquietudes, y los planes la Iglesia para su formación con los viajes por Europa.
Al llegar a Capital nos vamos a casa a descansar. Ha sido un día duro lleno de emociones. Mónica ha recordado su viaje (truncado) a Guatemala donde iba a colaborar allí con otras monjas, y también los dificilmente entendibles motivos para que su prima esté en clausura, con todo lo que hay que hacer aquí fuera...
Tras el descanso vamos al cine a despejarnos. "Ficció", la última de Cesc Gay, que aunque no es argentina, la une con este país el galardón del Festival de Mar de Plata. Nos encanta, disfrutamos del buen film que nos hace sentir fuertes emociones.
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