7 sept 2007

Se acabó! (Miércoles 5)

Hace ya mucho tiempo que eliminaron la palabra "FIN" al acabar una película, quizá por considerar que es una historia dentro de la historia, sin comienzo y sin final. Con este viaje ocurre lo mismo, siento que no acabará nunca, sino que formará siempre parte de mi vida. Una parte de ella que nunca podré olvidar y que sin duda la marcará para siempre.


Faltan ya tan solo unas horas para mi vuelo de regreso, que como si de un plan perfecto se tratara, servirá para cerrar el círculo. En el apartamento de la Av. Belgrano (con Matheu) me encuentro solo, saboreando el último mate, escribiendo las últimas palabras del diario de viaje, preparándome para un recorrido sin billete de vuelta.


Y de camino a casa, pasaré por tierras chilenas para acabar por donde empecé, y cerrar así la historia, como si de un plan premeditado se tratara.

Han sido tres mese fuera, y después de disfrutar la sensación de realizar un gran viaje, disfrutar ahora la sensación de volver a casa.

A los de acá y a los de allá (cualquiera que sea su orden):

BESOS y ABRAZOS.

Daniel.

La Boca (Martes 4)

Es el último lugar que queríamos conocer antes de marcharnos. No se bien por qué lo habíamos dejado para el final, pero seguro tuvo algo que ver las indicaciones que el primer dia de nuestra llegada a la capital nos dieron en la oficina de turismo, alertándonos sobre los peligros por los alrededores de esa zona. Quizá por eso también esperábamos un lugar mas "vivido", y es que al llegr a La Boca nos encontrams con una zona re-turística, sin ya vida propia, sin mas la que está enfocada a los turistas. Con algo de imaginación uno se puede hacer una idea lo que sería este barrio de trabajadores, con los barcos atracando en el Riachuelo, la música de tango saliendo de todos los rincones, el olor a comida italiana, los corralones lleno de familias de inmigrantes con muchas ganas de trabajar. Hicieron un barrio trabajador, pero también vistoso, reutilizando los sobrantes de pinturas de los barcos para colorear las modestas casas de madera y chapa. Hoy pasear por las calles Caminito es todo un espectáculo donde se pueden ver multitud de parejas de bailadores de tango, meseros que te abordan para recomendarte su restaurante, tiendas de souvenirs y recuerdos, y hasta un doble de Maradona, que te invita a hacerte una foto con él a cambio de unas monedas (hay que reconocer que el parecido está muy conseguido, pero obviamente no hicimos foto).

Al mediodía quedamos a almorzar con Fernando y MªCruz para despedirnos de nuestros amigos. Nos alejamos un poco de la zona turística para encontrar un lugar mas tranquilo, y sobre todo mas barato, pues donde hay turistas ya se sabe. No nos podíamos ir de Argentina sin probar la milanesa, que es también casi plato nacional, disfrutando así de una buena comida típica en torno a una amena charla. A estos amigos, no sé por qué, tengo la impresión que los volveremos a ver. Quiza porque ella tiene familia en España, y ya ha estado varias vaces, por lo que no se me antoja improbable que haya alguna mas, y él no ha estado todavía, por lo que se hace necesario ir en cuanto sea posible. Están invitados, por supuesto, y ojalá los sepamos tratar lo bien que nos trataron ustedes acá. Un placer.

Almuerzo entre amigos (Domingo 2)

Desde aquel día que conocimos a Anaí en el teatro teníamos ganas de organizar un encuentro para volver a vernos. Me consta que el deseo era mutuo, pero por una cuestión u otra no salía el plan. Multitud de mensajes intercambiados en los contestadores, tratando de encontrar el momento oportuno para vernos, y habiendo interés al final lo conseguimos. Es domingo, así que hemos decidido encontrarnos en la Pza. Dorrego y aprovechar así para ver por última vez ese maravilloso ambiente de la calle Defensa. Vamos con antelación para disfrutar de los espectáculos callejeros que se suceden uno tras otro, a cuál mas creativo e ingenioso. Volvemos a ver a aquella pareja de tango que tanto nos gustó. Tratamos de fotografiarlos para llevarnos el recuerdo de su magia, pero es difícil traspasar tanto a una simple foto.

Nos quedamos tan absortos que casi se nos olvida la hora de la cita. Llegamos a la plaza y allí nos encontramos con Anaí y su novio Carlos. Nos adentramos en uno de los múltiples restaurantes que abarrotan toda la zona. Nos alegramos de que por fin haya llegado el encuentro, porque tal y como pensábamos son unas personas encantadoras. Anaí es un trozo de cielo y Carlos es un tipo con el que tengo muchas mas afinidades de las que cabría esperar. Además de que es ingeniero de sistemas y se plantea la vida para dedicarse a la producción teatral, tiene una visión de la vida con la que coincido.

Departimos largo rato, disfrutando de una agradable sobremesa, antes de ir a un cafetín para movernos un poco. Argentina es la protagonista de la conversación una vez más. Nos encanta que nos hablen de su historia, de su música, de sus gentes,.. nos relatan con detalle en primera persona los hechos acontecidos en Diciembre del 2001 y es inevitable, a penas se tenga un poco de imaginación visual, que se te pongan los pelos como escarpias. Nos recomiendan música de Mercedes Sosa, Victor Heredia, el disco de Bandidos rurales,... nos enriquecemos tanto en su compañía que la despedida se hace una vez más difícil. Quizá sea esta la última vez que nos veamos, y eso hace siempre difícil digerir el momento. Hasta siempre amigos.


Recuerdos (Domingo 2)

-Que bien vives, tío!-, me diría, con ese tono mezcla de reproche y orgullo. Seguro que ha habido muchos momentos es este viaje en los que se ha acordado de mí: cuando me estaba pelando de frío en el sur de Chile, y me diría qu estoy loco, aunque por dentro le gustaría mucho la aventura del viaje; cuando probé el vino Mendozino que tanto le gusta a él; cuando llamé por teléfono a casa tras dos meses sin noticias y me dijera -No hace falta que llames todos los ías, eh!-, con esa ironía de la que supongo algo heredé.

Lo imagino allí, sentada en su sofá con la tele prendida, donde pasan algún partido de lo que sea. Mientras él, con su portátil sobre la mesa, trata de vencer las barreras de la tecnología para, con ayuda de las instrucciones escritas en una chuleta, tratar de acceder al blog y conocer las noticias de mi viaje.

Quizá alguno de vosotros no ha visto sus comentarios, pero sí, están ahí.

Un abrazo padre.

Un mal día (Jueves 30)

Hay quien dice que el tiempo es demasiado valioso como para dedicárselo a quien no lo merece, y otros que en la vida hay que ser sujeto activo en todas las circunstancias.

Hoy he tenido uno de esos días en los que te cruzas algún que otro indeseable con el que has de tomar la decisión de qué hacer.

Si tras subirte al subte se monta un tipo de cara "angelical" y empieza a hacer maniobras extrañas lo mejor es que guardes bien la cartera. De pronto noté como tanteaba el bolsillo de mi pantalón con la mano, que estaba camuflada bajo la chaquete apoyada en el brazo. Podía optar por apartarme y olvidarme del tipo o decirle cuatro cositas claras para advertir de sus malas artes.

Al mediodía me disponía a comer en una terraza tranquilo al solecito con la compañía de Mónica, tras un muy agradable paseo por el delta de El Tigre (un recorrido por tranquilos canales rodeados de naturaleza salvaje y salpicado por casa de madera) , cuando justo en la mesa de al lado se sienta una pareja con una hija insufriblemente chillona. Puedes optar por cambiarte de mesa y buscar refugio en un lugar mas alejado o trincar a la niña y echarla al río, y si los padres se ponen tontos, pues también al agua.

A la noche, mientras Mon acude a una conferencia me meto en un teatro cercano. Si me pido la primera fila es para estar cerca de la escena, para tratar de "meterme" en la obra, y por eso no me gusta que la señora que se te sienta al lado se ponga a dar cabezadas dormida a plena vista de los actores (que como días después me comentó Anaí, que es actriz de teatro, desde el esceario se ve y se siente mucho al público). Puedes optar por seguri a lo tuyo, tratando de moverte lo mas posible en la butaca para que no se duerma, o comentarle al oído su falta de educación y respeto por los actores y que se vaya a dormir a la última fila o a su puta casa, aunque allí seguro que no la quieren ni dormida y por eso la mandan al teatro (por cierto, la obra se llama La Felicidad, escrita y dirigida por Javier Daulte y en el reparto aparece Carlos Portaluppi que lo conocimos hace unas semanas en la película La novia errante.

Cuando por la noche tomas un taxi par volver a casa y tras indicarle la dirección el tachero te pregnta -¿por qué camino?-, ya sabes que unque le digas -Por el mejor, obvio-, ya sabes que lo que quería era captar tu acento para ver cuan largo sería el paseo. Así que cuando pasa a tan solo cuatro cuadras de casa e intenta darte una vuelta mas, puedes optar por decirle que pare y bajarte allí mismo, o dejar que termine su recorrido turístico para irte sin pagar, no sin antes hacerle ver tu descontento por tan semejante maniobra.

Con todo, afortunadamente, hoy no han dejado de ser pequeñas anécdotas curiosas dentro de un día maravilloso lleno de grandes momentos y gentes a la que merece la pena besar y abrazar.


De nuevo en Buenos Aires (del 24 al 29)

Tras el viaje por los glaciares Mónica se resintió de las cervicales, así que no lo tomamos con un poco mas de calma, pero esto no es impedimento para seguir disfrutando de esta maravillosa ciudad.

El viernes por la mañana visitamos la Casa de la Cultura, un impresionante edificio listo para albergar multitud de propuestas, pero el personal que allí trabaja no parece que tenga muchas ganas de que allí se haga mucho. Si pides información, el tipo del mostrador te larga un periódico sin apenas mirarte y te dice que con eso te apañas. La la librería, casi a regañadientes, acepta mostrarme un libro por el que estaba interesado. La recepcionista de la exposición no alcanza ni a decir hola. Pero en fin, nosotros a un palmo. A otra cosa mariposa.

Al mediodía Mónica tiene cita con un traumatólogo que le han recomendado y parece que todo a ido fenomenal y se encuentra mucho mejor. Ha quedado en verla de nuevo el martes para darle el retoque definitivo.

El Sábado por la noche quedamos con los amiguetes que conocí en Sierra de la Ventana. En principio solo vendrían Charito y Anahí, pero me dieron la sorpresa y se presentaron con Pachu, que estaba unos días de paso por Buenos Aires. Se cumplieron las espectativas que tuvimos en nuestro breve encuentro en Sierra, y disfrutamos de una noche agradable, llena de risas y buen ambiente, saboreando el fernet y las partidas de truco hasta altas horas de la madrugada, por lo que le invitamos a dormir en casa y compartir el desayuno dominical con nosotros.

El Domingo vamos al MALBA a ver una película de Fernando "Pino" Solanas, toda una institución en el documental "histórico" de este país. El film se llama Argentina Latente, y narra a modo de reportaje periodístico el estado de industrialización (o quiza mejor des-industrialización) en la que dejó el país el gobierno de Menem. Pero no una visión para refugiarse en el dolor y las lamentaciones, sino todo lo contrario, para tomar impulso e ilusión por esta nación y arrimar el hombro para sacarla de nuevo adelante. Un interesante trabajo, al que a mi (modesto) parecer, sobra el alegato final a favor de una latinoamérica unida, un discurso político que mejor dejarlo para la reflexión del espectador.

El lunes aprovechamos el buen tiempo que nos obsequia la entrante primavera argentina para irnos a tomar el sol a los jardines de la pza. del congreso, comer al solecito en una terracita y luego meternos en el cine para ver la última peli de Tristán Ulloa (flojita, pero bueno).
El martes, tras salir de la consulta de Mónica, vemos una publicidad sobre unas conferencias de Historia Argentina, y no podemos resistir la tentación de acercarnos a ver si aprendemos algo. La Historia Argentina sin Mentiras ni Ocultamientos" se llama el seminario, impartido por Norberto Galasso. Nos da un "pantayaso" sobre las distintas fuentes de información de la historia argentina, muy relacionada con cada una de las corrientes políticas que han ido surgiendo a lo largo del tiempo, para finalizar con un debate sobre la polémica historiográfica actual. Al salir decidimos saldar la deuda pendiente con el returante japonés de Fritz Roy (el de la famosa errata de la guía). Tomamos un taxi donde el tachero está re-loco. Un tipo entrañable de los que te dan ganas de no bajarte del auto y pasarte toda la noche divirtiéndote con sus historias de porteño aunténtico que nos hacen reir durante todo el trayecto. La cena "fantástica", exquisito sushi, buen vino blanco y gran compañía. Lo pasamos bien, al menos hasta que empezamos a discutir del feminismo y ya se nos atraganta la cena.
El miércoles visitamos la manzana de Las Luces, llena de historia en los edificios de su interior e incluso bajo ellos, pues está surcada por pasadizos subterráneos que comunicaban los edificios mas importantes del país, al parecer para ser utilizados en tiempo de guerra si se veían asediados por el enemigo. Al salir de la visita charlamos con Elmasa Alcalde, una entrañable anciana que sobre lienzos elaborados por ella misma de manera totalmente artesanal, dibuja a tinta hermosa figuras que luego adorna con alguna poesía que sabe recitarte de memoria con esmero.