Nos quedamos tan absortos que casi se nos olvida la hora de la cita. Llegamos a la plaza y allí nos encontramos con Anaí y su novio Carlos. Nos adentramos en uno de los múltiples restaurantes que abarrotan toda la zona. Nos alegramos de que por fin haya llegado el encuentro, porque tal y como pensábamos son unas personas encantadoras. Anaí es un trozo de cielo y Carlos es un tipo con el que tengo muchas mas afinidades de las que cabría esperar. Además de que es ingeniero de sistemas y se plantea la vida para dedicarse a la producción teatral, tiene una visión de la vida con la que coincido.
Departimos largo rato, disfrutando de una agradable sobremesa, antes de ir a un cafetín para movernos un poco. Argentina es la protagonista de la conversación una vez más. Nos encanta que nos hablen de su historia, de su música, de sus gentes,.. nos relatan con detalle en primera persona los hechos acontecidos en Diciembre del 2001 y es inevitable, a penas se tenga un poco de imaginación visual, que se te pongan los pelos como escarpias. Nos recomiendan música de Mercedes Sosa, Victor Heredia, el disco de Bandidos rurales,... nos enriquecemos tanto en su compañía que la despedida se hace una vez más difícil. Quizá sea esta la última vez que nos veamos, y eso hace siempre difícil digerir el momento. Hasta siempre amigos.
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