El viernes por la mañana visitamos la Casa de la Cultura, un impresionante edificio listo para albergar multitud de propuestas, pero el personal que allí trabaja no parece que tenga muchas ganas de que allí se haga mucho. Si pides información, el tipo del mostrador te larga un periódico sin apenas mirarte y te dice que con eso te apañas. La la librería, casi a regañadientes, acepta mostrarme un libro por el que estaba interesado. La recepcionista de la exposición no alcanza ni a decir hola. Pero en fin, nosotros a un palmo. A otra cosa mariposa.
Al mediodía Mónica tiene cita con un traumatólogo que le han recomendado y parece que todo a ido fenomenal y se encuentra mucho mejor. Ha quedado en verla de nuevo el martes para darle el retoque definitivo.
El Domingo vamos al MALBA a ver una película de Fernando "Pino" Solanas, toda una institución en el documental "histórico" de este país. El film se llama Argentina Latente, y narra a modo de reportaje periodístico el estado de industrialización (o quiza mejor des-industrialización) en la que dejó el país el gobierno de Menem. Pero no una visión para refugiarse en el dolor y las lamentaciones, sino todo lo contrario, para tomar impulso e ilusión por esta nación y arrimar el hombro para sacarla de nuevo adelante. Un interesante trabajo, al que a mi (modesto) parecer, sobra el alegato final a favor de una latinoamérica unida, un discurso político que mejor dejarlo para la reflexión del espectador.
El lunes aprovechamos el buen tiempo que nos obsequia la entrante primavera argentina para irnos a tomar el sol a los jardines de la pza. del congreso, comer al solecito en una terracita y luego meternos en el cine para ver la última peli de Tristán Ulloa (flojita, pero bueno).
El martes, tras salir de la consulta de Mónica, vemos una publicidad sobre unas conferencias de Historia Argentina, y no podemos resistir la tentación de acercarnos a ver si aprendemos algo. La Historia Argentina sin Mentiras ni Ocultamientos" se llama el seminario, impartido por Norberto Galasso. Nos da un "pantayaso" sobre las distintas fuentes de información de la historia argentina, muy relacionada con cada una de las corrientes políticas que han ido surgiendo a lo largo del tiempo, para finalizar con un debate sobre la polémica historiográfica actual. Al salir decidimos saldar la deuda pendiente con el returante japonés de Fritz Roy (el de la famosa errata de la guía). Tomamos un taxi donde el tachero está re-loco. Un tipo entrañable de los que te dan ganas de no bajarte del auto y pasarte toda la noche divirtiéndote con sus historias de porteño aunténtico que nos hacen reir durante todo el trayecto. La cena "fantástica", exquisito sushi, buen vino blanco y gran compañía. Lo pasamos bien, al menos hasta que empezamos a discutir del feminismo y ya se nos atraganta la cena.
El miércoles visitamos la manzana de Las Luces, llena de historia en los edificios de su interior e incluso bajo ellos, pues está surcada por pasadizos subterráneos que comunicaban los edificios mas importantes del país, al parecer para ser utilizados en tiempo de guerra si se veían asediados por el enemigo. Al salir de la visita charlamos con Elmasa Alcalde, una entrañable anciana que sobre lienzos elaborados por ella misma de manera totalmente artesanal, dibuja a tinta hermosa figuras que luego adorna con alguna poesía que sabe recitarte de memoria con esmero.
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