7 ago 2010

Desmontando a Blau

Una vez decidido a pintar toda la bicleta lo primero es desmontar todas las piezas que se encuentran colocadas en las partes del cuadro.

Lo primero las ruedas, que no presentan mayor dificultad, incluso para después acordarse donde va cada una. Por ahora todo marcha bien. Luego empezamos por todos los accesorios que no son "imprescindibles" en la bicicleta: las mancuernas del manillar; los rastrales de los pedales; las sujeciones del GPS, del maletín, de la bomba del aire, de los guardabarros (algo mas que oxidados); del botellín y de la silla de Darío. Estos tampocos presentan mayor dificultad.

El problema es cuando llegamos al transportín, y es que al fabricante se le "olvidó" poner tornillos antioxidantes, lo cual dificulta un poco la tarea (Que lejos queda aquel primer viaje con alforjas por Formentera, y aquella ascensión a La Mola, parando a ver el atardecer y perdiendo uno de los tornillos del transportín que obligó a tener que hacer un apaño en la sujecición de las alforjas, seguramente sobrecargadas de equipaje, para poder llegar al lugar de descanso). Quitamos también el reflectante anclado en el transportín, que esperamos luego saber volver a armarlo, pues ahora es solo un puñado de varitas metálicas, un par de chapas y un montón de tornillos oxidados.

Llegamos ya a las partes importantes de la bici. Empezamos por el sillín y la tija del sillín, que es lo facilito. Luego quitamos la cadena muy oxidada también con el tronchacadenas. No me preocupa mucho destrozarla, pues también habrá que sustitirla, dado que está bastante oxidada. No recuerdo cuando cambié la cadena por última vez. es más, no recuerdo haber cambiado la cadena.

Ahora le toca el turno al sistema de frenos y cambios. El quitar los cables no presenta mayor dificultad. Tampoco el quitar los juegos de frenos ni los cambiadores de piñones y platos (este último me preocupa luego para encontrar la altura adecuada en el cuadro). El primer problema llega al intentar quitar las manetas de frenos, pues requieren una llave allen de un número no disponible en el estuche de herramientas de la bicicleta, por lo que retrasa la tarea, y tendrán que ser desmontadas en una jornada posterior para dejar libre el manillar.
En la parte inferior del cuadro se encuentra la guía de cables de los cambios que es retirada aflojando el tornillo que la mantiene sujeta al cuadro, y con esto finalizamos la parte fácil del desmontaje.

En la parte delantera siguen unidas la barra de la dirección con la potencia, y tras quitar el tornillo de sujeción siguen quedando totalmente fijados, por lo que las estudio con detenimiento hasta llegar a la conclusión de que no hay nada mas que las una y empiezo a darle golpes con el martillo de goma hasta que ceden y consigo separarlas. Se ve que tanto tiempo unidas se han cogido cariño. Trato de conservar el juego de tuercas y rodamientos en el orden correcto para luego recordar el lugar del montaje. Los amortiguadores de la horquilla delantera quedarán sin ser desmontados.

Por último solo falta la parte de la transmisión. Lo primero es quitar los pedales -¿cuál es el que iba al revés?- -El izquierdo, zoquete!, el izquierdo!-. Vale, pero el derecho está muy duro, así que ahí se queda.

Para extraer las bielas lo primero es quitar el tornillo de seguridad y luego adquirir un "extractor de bielas" (no se rompieron la cabeza con el nombre). En Repuestos Quintana se ve que le dan mas a las motos que a la bicis, y Fermín, el dueño trata de disuadirme de la idea de desmontar las bielas, porque según dice para eso necesito una herramienta carísima y que luego para montarlas es imposible, porque van metidas a presión por unas máquinas de toneladas que las meten a una fuerza increíble. En fin. Como decía aquel, si no sabes de algo lo mejor es callarte. Bajando por Alcalá, tan solo unos números mas adelante recordaba haber visto una tienda de bicis, y ciertamente en el 242 en Bicicletas el Chapinal se nota que entienden bastante de esto. Me dicen que para eso solo necesito un extractor de bielas de 10€ y que eso hasta un tipo con cara de no tener ni idea como yo (no es solo la cara, oiga) puede hacerlo. Así que con mi saca-bielas, una cadena de repuesto, cables de frenos y cambios y pastillas, regreso para continuar con la tarea.

El extractor funciona perfectamente, las bielas están fuera y dejan ya unicamente el pedalier.

El pedalier, al ser el último elemento a desmontar, y según la ley de Murphy, será el mas complicado. Le hago una foto al modelo y vuelvo a Bicicletas Chapinal. Al enseñarle la foto a Antonio, el dueño del lugar, me indica que es un modelo extraño y no voy a encontrar la herramienta adecuada para desmontarlo. Al parecer es un modelo antiguo de Piranello, que ahora solo lo montan algunas bicicletas chinas o taiwanesas baratas (me temo que la mia no es Piranello). Pero amablemente me indica que él dispone de la herramienta en su taller, y que si le llevo el cuadro me ayuda a desmontar la pieza. Así que vuelvo, cuadro en mano, a que Antonio me eche una mano y lo extraida. El pedalier está en "extrañas" buenas condiciones, estaba un poco flojo, y es lo que hacía el ruido extraño, pero que todavía le quedan muchos kilómetros por rodar. Estos taiwaneses es que hacen las cosas bien, caramba!.

Ya está el cuadro listo para pintar.

El listado de piezas (espero que no sobre ningún tornillo) es:

* Rueda delantera
* Rueda trasera
* Mancuernas
* Rastrales
* Sujeción GPS
* Sujeción maletín delantero
* Sujeción bomba de aire
* Sujeción botellín
* Sujeción guardabarros
* Sujeción silla Darío
* Reflectante trasero
* Transportín
* Sillín y Tija del sillín
* Cadena
* Cableado de freno trasero
* Maneta de freno trasero
* Juego de freno trasero
* Cableado de freno delantero
* Maneta de freno delantero
* Juego de freno delantero
* Cableado de cambio de piñones
* Maneta de cambio de piñones
* Cambio de piñones
* Cableado de cambio de platos
* Maneta de cambio de platos
* Cambio de platos
* Guía de cables traseros
* Manillar
* Potencia
* Horquilla delantera
* Pedal Izq
* Biela Izq / Tope / Tornillo de seguridad
* Pedal Dcha
* Biela Dcha /Tope / Tornillo de seguridad
* Pedalier / Topes


6 ago 2010

blauzuapfelsine

Ahora Blau cumple 8 años. Atrás quedan sus primeros años por el sur peninsular, recorriendo la Sierra de las Nieves, Los Quejigales, los Alcornocales y las sierras mas occidentales de la provincia malagueña, siempre en compañía de su inseparable Japi. También hizo algunos viajes a las islas: Formentera 2002; Fuerteventura 2004 y Menorca 2005, con Gelby siempre incansable a su lado. Pero se hizo mayor y a los cinco años se trasladó al centro peninsular, buscando nuevos horizontes por la ancha castilla: Valle del Tiétar; Hoces del Duratón; Cañón del Río Lobos,... preámbulo de lo que sería su salto a la madurez, haciendo un largo recorrido sudamericano en Chile&Argentina 2007.

Durante todo este tiempo ha tenido muy pocos achaques, nada de gravedad, simples necesidades de repuestos ocasionados por el recorrido realizado.

Así que ahora me apetecía hacerle un regalo realizando un cambio de imagen: pintarla de naranja.

3 ago 2010

Danube Bike Trail (epílogo)

Martes 3 Agosto 2010 (17:00hrs)
Lo mas destacado del viaje es el privilegiado entorno natural por el que transcurre el recorrido, no teniendo nunca la sensación de encontrarse inmerso en una zona urbanizada centro europea. Practicamente todo el camino discurre por caminos cerrados al tráfico motorizado, desprendiéndolo de peligros y ruidos, y dotándolo de un ambiente natural y silencioso para disfrutar viajando en bicicleta. Como excepciones el último tramo húngaro en las cercanías de Budapest y el puente de hierro de Medvedov. Por tanto un recorrido muy agradable, tranquilo, silencioso, seguro y con aire puro.

Destacar también la ausencia de otros viajeros, pues pese a ser un camino perfectamente establecido y encontrarnos en plena temporada alta de la época estival, apenas nos retiramos de Bratislava es difícil encontrarnos a otros viajeros por el camino. Y sin llevar ninguna reserva solo el sábado fue difícil encontrar alojamiento, siendo el resto de las jornadas relativamente fácil encontrar un alojamiento confortable a un precio razonable.

También quiero destacar el comportamiento de Blau, que pese a haber llegado muy justa a su preparación para este viaje, no ha tenido ningún problema mecánico ni de ningún tipo.

Coincidiendo con su octavo aniversario está pletórica de forma, demostrando haber renovado su estado de salud tras el proceso de desmontaje total al que ha sido sometida. Se puede afrontar con ella cualquier tipo de viaje con todas las garantías, solo siendo vulnerable ante las maneras desaprensivas de los operadores aeroportuarios. Solo he tenido que pisar una tienda de bicis para conseguir la tuerca del eje de la rueda delantera perdida en el transporte y para comprar una nueva bomba de aire que dejó de funcionar al socorrer a otro ciclista. El estuche de herramientas ha tenido un viaje ajetreado, teniendo que actuar en tres ocasiones, la primera para una reparación de emergencia de la rueda, y las otras dos para socorrer a otros ciclistas: el de la caída a la salida de Bratislava y el del ferry hacia Szentendre. Ni siquiera ha tenido un pinchazo, aunque bien es cierto que una parte importante del recorrido ha discurrido por pistas asfaltadas y que la nueva cubierta trasera parece bastante fuerte, pero aun así son mas de cuatrocientos kilómetros.

2 ago 2010

Szentendre - Budapest

Lunes 2 Agosto 2010 (18:00hrs)
Ya estoy en Budapest, sentado en la hierba de un concurrido parque céntrico (Erzsebet tér) tomando un frescosta de café, una especie de frapuchino, con su toque con los granitos de café triturados. Esta última jornada como se preveía ha sido un simple paseo hasta la localidad de destino, una especie de paseo por los Campos Eliseos de París para los ciclistas del tour, salvando las distancias, of course. En contra de lo que suele ocurrir en otras ocasiones, la entrada a esta gran ciudad ha sido fácil, transcurriendo en todo momento por senderos de bici. Una vez dentro de la ciudad es todo un poco mas caótico, el tráfico de vehículos, el tranvía, el trolebús, los peatones,…hace que la bici sea un elemento mas de esta gran ciudad, aunque aquí la bici tiene bastante protagonismo, en detrimento del peatón que es el principal perjudicado (semáforos de peatones con tiempos muy cortos, espacios en las aceras sustraídos, ausencia de preferencia, …). Pronto encuentro la oficina de información y los Apartamentos Ópera donde Mónica ha realizado la reserva. Se repite de este modo la historia de Argentina, y vuelvo a ser yo el que llega el primero al encuentro, en un alojamiento que ella ha reservado. El alojamiento está en pleno centro, junto al edificio de la Ópera, y es amplio, con dos habitaciones que nos permitirán disfrutar de una estancia cómoda en esta ciudad.

Este viaje llega a su fin, o por lo menos esta primera parte del mismo. En unas horas Mónica y Darío llegan al aeropuerto para juntos disfrutar de la visita a esta ciudad y pasar unas jornadas aquí alojados, coincidiendo con la celebración de mi cumpleaños que mejor ciudad que ésta junto al Danubio, que obviamente su agua es de un intenso azul.

1 ago 2010

Visegrad - Szentendre

Domingo 1 Agosto 2010 (17:00hrs)
Camino de Budapest he decidido detenerme en Szentendre. Dado que la agenda lo permitía y el buscar alojamiento en una gran ciudad en domingo no es la actividad de mas agrado, he preferido quedarme en esta localidad al borde del Danubio que tiene cierto encanto y un ambiente de terracitas al borde del río muy interesantes.

Hoy ha sido la ruta mas corta del viaje hasta el momento, aunque se me antoja que la de mañana será aun mas corta, y es que al llegar al final con un día de margen frente a la fecha prevista, he podido dividir este último tramo en dos partes. Desde Visegrad (pronunciado Vichegrad) la ruta mostraba distintas alternativas y ninguna se me antojaba especialmente atractiva. Finalmente decidí afrontar los primeros kilómetros por la carretera 11 hasta Kisoroszi donde un ferry me trasladó en barco a la isla de Szentendrei Sziget, un Parque Natural rodeado por el Danubio. El paso en barco hace estar al nivel del río y poder atravesarlo una vez mas, estando siempre presente en este gran viaje. Recorro la isla por su parte norte, buscando la parte mas tranquila, con menos tráfico y con el entorno mas natural. Me pierdo entre la multitud de senderos que rodean una laguna donde los bañistas disfrutan de la jornada dominical tumbados en la orilla.
(mientras escribo estas líneas estoy sentado en un restaurante al borde del Danubio tomando una limonada helada con menta y una pizza fungui con pasta fina que me recuerda al legendario Adriático de Fuengirola aunque ésta no esté horneada con leña. Un lujo)

En uno de los senderos me topo con un letrero en perfecto húngaro que no logro entender, pero el icono de la pistola que lo acompaña me hace tener clara la opción de dar media vuelta y no continuar por el mismo camino.

Tras recorrer la isla dirección sur vuelvo a la península en otro ferry que me lleva hasta Szentendre. En el barco “converso” con un ciudadano de Budapest que también va con su bici, lo pongo entrecomillado porque él no habla inglés, pero nos entendemos y me da algunas indicaciones. Y por tercera vez tengo que sacar el estuche de herramientas, aunque afortunadamente tampoco para mí, y es que a otro pasajero del ferry se le había aflojado el tornillo de la potencia y aprovechamos el paseo en barco para apretarla con la llave allen del seis.

Al pasar por Szentendre me enamoro de su paseo al borde del río lleno de terracitas donde toamar una bebida fría mientras se hace una parada en el camino. Me gusta tanto que decido buscar un hotel en esa misma zona y quedarme allí a disfrutar de un magnífico atardecer al borde del Danubio.

31 jul 2010

Komarno - Visegrad

Sábado 31 Julio 2010 (21:30hrs)
Pues hoy el cuentakilómetros ha tocado techo con los mas de cien kilómetros de recorrido. Y es que el tema del alojamiento se ha complicado, no sé si quizá por aquello del turismo interior provocado un día de sábado.

La mañana comenzó dando un paseo por Komaron, la otra mitad de la ciudad que me faltaba por conocer. Al pasar el puente fronterizo me cruzo con un señora que en su bicicleta vuelve de la compra con los tomates y las verduras en la cesta. Es curioso que una ciudad se vea dividida por una frontera, perteneciendo cada lado a distinto país, teniendo distinta lengua y distinta moneda, pero en cualquier caso la misma Identidad. En el paseo por la ciudad me cruzo con la organización de una carrera popular, estoy tentado de inscribirme, pero finalmente desisto, creo que lo de correr no es lo mío, pero me he visto tentado.

Vuelvo a Komarno para tomar el desayuno incluido en el hotel y aprovechar la conexión wifi y enviar algún mensaje mientras tomo el desayuno. Es increíble esto de la tecnología, como con un móvil puedes conectarte a Internet, tener el callejero de todas las ciudades de Europa, gps, e incluso, hablar por teléfono.

Tras el desayuno me pongo en ruta y paso por Kelemantra, unas ruinas romanas de gran interés arqueológico, pero dado su estado “tan” ruinoso se hacen difícil de apreciar para el viajero de a pie, incluso para el de a bicicleta. El camino discurre junto al río, desde donde pueden apreciarse embarcaderos con algunas embarcaciones de considerable eslora, pero al ser esto un entorno de rio, todas son de motor, por lo que la atracción es menor. Al llegar a Zitara el camino se junta con la carretera y trato de buscar un atajo. Me voy por un sendero hacia el rio y cuando me doy cuenta estoy entre zarzales, matorral, fango y mosquitos, ya el camino es peor volver que continuar, pero al final solo consigo salir al mismo sitio que donde había dado la vuelta, cosas que pasan. El camino solo discurre junto a la carretera unos metros y pronto vuelve a ser una pista de tierra y grava. Y ahora he de rendir un homenaje a los gilipollas que tienen un todo terreno y les gusta meterse por las pistas de tierra, aunque estas estén cerradas para el tráfico motorizado, y es que si alguna vez se cruzan con un ciclista, peatón o individuo que transite tranquilamente por ellas, paren la marcha o al menos reduzcan la velocidad, pues al pasar circulando junto a ellos las ruedas pueden lanzar despedida una piedra, y eso puede hacer mucho daño, casi tanto como que alguien apedree su coche todoterreno. Éste se libró de que le apedreara el coche porque cuando se va de viaje mejor no meterse en muchos lios, y porque dio en las alforjas, pero no se libró de algunos improperios lanzados en la lengua cervantina.

Con todo seguí el camino, y cuando según la ruta ya estaba a punto de llegar a Sturovo me encuentro una cancela en mitad del camino. Imposible de atravesar por ningún lado, y menos sin saber lo que hay al otro lado, así que no queda mas remedio que dar media vuelta y tratar de buscar un camino alternativo. Al parecer se encuentra una especie de fábrica hacia donde se dirigen multitud de vías de tren, supongo que centro de actividad industrial de tiempos pasados. En cualquier caso sospechoso que no dejen un camino libre entre la fábrica y el río, no?.
Tras el rodeo alcanzo la localidad de Sturovo, y temiéndome que pudiera haber problemas con el alojamiento en Esztergom pregunté antes de pasar la frontera de Hungría, y cuando me dijeron en el primer hotel que estaba lleno, empecé a temerme lo peor. Fui a preguntar a otro sitio, Hotel Eliot, que sentí estuviera también lleno pues mantuve una grata conversación con su gerente, que prometía ser una grata compañía para el final de la jornada. Un eslovaco con ganas de irse a vivir a Madrid, le di mi email y le dije que cuando se fuera a ir me llamara por si me interesaba cambiarme por él y quedarme con el hotel a orillas del Danubio. Hizo algunas llamadas para tratar de encontrarme alojamiento, pero no había nada en toda la ciudad y me dijo que si tuviera carpa me podía ofrecer dormir en el jardín gratis. Si hubiera llevado tienda hubiera aceptado el ofrecimiento, aunque solo fuera por continuar con la amena conversación, pero uno ya no está en edad de viajar con tienda de campaña, y menos por Europa, donde seguro hay mas habitaciones de hotel que habitantes. No quedaba otra que cruzar la frontera a Esztergom y quedarme con las ganas de visitar Sturovo. Pregunté en un par de sitios, pero tampoco había alojamiento a esta otra orilla del río, solo en un bed&breakfast que mas parecía un picadero de adúlteros que un hotel, por lo que no quedaba mas remedio que continuar la marcha, no sin antes hacer una rápida visita a la espectacular Basílica. En el camino por la ciudad veo anuncios de una exposición de mi paisano Picasso, que por un momento me acerca a mi Málaga natal. A la salida de Esztergom el camino continúa por la carretera y veo que el problema es mas grave, pues ni en Pilismarot primero ni en Domos mas adelante encuentro alojamiento. Me acordaba de las caminatas por la orilla de la playa buscando la cala ideal para pasar la noche, pensando que al final siempre se encuentra una razón por la que llegar a aquel lugar, y así fue. Tendría que llegar hasta Visegrad para encontrar alojamiento en un bonito hotel de madera junto al Parque Nemzeti. El hotel no era gran cosa, pero ni la hora ni las piernas daban para mas opciones, así que una ducha y a cenar. Solo encontré abierto un lugar de comida rápida donde tomarme una hamburguesa con patatas fritas y una cerveza, justo el anti-alimento para una jornada tan dura, supongo que tendría que haber buscado algo mejor, pero estaba muy cansado, y en cualquier caso me tranquilizaba el que ya estaba a apenas cien kilómetros del destino y todavía dos jornadas por delante, por lo que podía relajarme y disfrutar de una mala comida.

Mientras me tomaba mi suculenta cena escuchaba música a lo lejos, y mi curiosidad no pudo evitar que me acercara y descubrir que se trataba de un concierto al aire libre, perfecto para estirar las piernas y relajarme antes de ir a la cama a descansar. a ver de que se trataba. Tocaban Takats Tamás Dirty Blues Band, al parecer una banda de rock-blues de los noventa que ahora realiza esporádicos conciertos veraniegos para desfogue de sus componentes y delirio de sus incondicionales maduritos seguidores. La verdad es que sonaba muy bien y me hizo pasar un rato muy agradable.

30 jul 2010

Gyor - Komarno

Viernes 30 Julio 2010 (19:15hrs)Sentado en una plaza de la Plaza de Europa de Komarno, uno de esos proyectos arquitéctónicos un tanto dudosos, que se realizaron con la intención de crear en una plaza un edificio representativo de cada uno de los países de Europa, aunque a mí mas bien me parece uno de esos escenarios creados como entorno artificial de un centro comercial (véase CC Plaza Mayor en Málaga).

Esta etapa ha sido menos exigente desde el punto de vista físico, y me lo he tomado con mas calma para hacer una etapa mas corta y recuperarme de la paliza de ayer. El día ha sido algo lluvioso y gris, pero cuando se está de vacaciones todos los días son buenos, y con el equipo adecuado da igual el tiempo que haga.

Tras el desayuno, no hay nada como un buen buffet cuando se hace ejercicio, la tradicional ruta en bicicleta por la ciudad y las fotos para el recuerdo. Aprovecho para hacer el cambio de moneda, pues en Hungría no tienen el euro y usan florines húngaros (HUF), y aunque el euro te lo aceptan en casi cualquier sitio, siempre es mejor usar moneda local para que el cambio no sea muy desfavorable, y también para no ir como un idiota por el mundo, digo yo. Aquí cambiar resulta ser mas fácil que en España, que intenté traer ya el dinero cambiado, pero le dije florines húngaros a la del mostrador y casi le da un pasmo, no tenía ni idea. Tras consultar con el que sabía me dijo que no menos de 500€ y con no sé cuantos días de antelación. Pues eso, que allí cualquier banco es válido, bueno, casi cualquiera, porque en el primero el gorila de la puerta no me dejaba pasar con la bicicleta, y claro, yo sin la Blau…, así que le mandé a la mierda en una perfecta imitación de F.F.Gómez, el clásico –A la mierda, vayase a la mierda-, ante el estupor de los viandantes, y me fui al siguiente (creo que él me contestó algo parecido, pero mi conocimiento de húngaro no va mucho mas allá del Siá. En el segundo banco todo amabilidad, y es que gilipollas y gente maja hay en todos los países y lenguas.

En principio me disponía a seguir la ruta por la vertiente húngara hacia Komarón, pero conforme fui avanzando y viendo el tipo de ruta junto a la carretera me daba cuenta que no era la decisión acertada. Cuando llevaba un par de kilómetros decidí dar media vuelta, volver sobre mis pasos del día anterior y continuar la ruta por la vertiente eslovaca, es decir, por la orilla izquierda del Danubio. Es en estas ocasiones cuando el gps toma el protagonismo, pues se puede fácilmente rastrear el camino chequeando en el mapa del gps la ruta realizada el día anterior. Basta seguir la línea sin necesidad de recordar las decisiones tomadas en cada cruce, pues ahora sin el guía del día anterior sería mas complicado). El problema principal estaba en recorrer los cuatro kilómetros de carretera repleta de camiones previa a la frontera eslovaca, pero ahora menos cansado, sin lluvia, con la información del día anterior en el gps, conseguí encontrar la ruta que indicaba la guía como alternativa “sin pavimentar”. Y ya se sabe como puede uno encontrarse un camino sin pavimentar después de un día de lluvia, pero prefiero los charcos y el barro a los camiones. Finalmente conseguí llegar al puente fronterizo sin pasar por la carretera. De nuevo me encontraba en Medvedov donde el día anterior me sorprendió la lluvia. Según la guía el camino continúa pegado a la carretera, pero descubro que hay una alternativa junto al río y prefiero tomar esta opción. Es una pista de tierra en perfectas condiciones, que aunque aumenta el riesgo de pinchazos, agradezco pues me parece un entorno mas natural, pero claro, el que tenga que ir en bici por este camino a hacer la compra un día de lluvia preferirá el antinatural asfalto que los naturales charcos de barro. La pista discurre sin coches, ni ruidos y a estas alturas de la ruta, también sin nadie. Supongo que la mayoría elige la ruta húngara, sin saber muy bien por qué, pero presiento que es cuestión de marketing, pues ningún camino junto a la carretera puede ser mejor que esta paz en plena naturaleza, sin señales de vida, rodeado de una inmensa arboleda que bordea el rio y disfrutando de la fugaz apariencia de algunas aves rapaces. Solo abandono el camino para visitar las aldeas que se encuentran a su paso, y si es necesario, aprovechar para la compra de avituallamiento.

Llego a Komarno muy tempranito, con tiempo para buscar un buen alojamiento y darme una buena ducha caliente, pues no sé que es peor, si el agua de la lluvia o el sudor provocado por el traje de lluvia no transpirable. El hotel cuenta con un jardín en un patio interior donde puedo aprovechar para darle también una ducha a la bicicleta y quitarle el barro acumulado en el viaje.

29 jul 2010

Gyor

Jueves 29 Julio 2010 (21:30hrs)
Estoy sentado en la terraza de un restaurante en la plaza central de Gyor, frente a su espectacular basílica Szechenyi tér, y es que hoy no quedan fuerzas para buscar por los suburbios de la ciudad, así que he tomado la solución mas fácil. Y es que hoy la etapa ha sido físcamente “exigente”. Siempre he pensado que el segundo día es aun mas duro que el primero, pues todavía no has adquirido la fomra que va dando el paso de las jornadas, pero arrastras el cansancio del día anterior, que al haber sido la primera la tomaste con la sensación de frescura de andar bien. Pero ya lo decía mi amigo Chinchilla, el preparador físico del club de balonmano de Málaga, siempre hay que ir de menos a mas, y quizá ayer no fue lo de menos para ser la primera sesión de bici de la temporada. Han sido casi cien kilómetros, que aunque llanos y por un piso perfecto, no dejan de ser kilómetros. Además mi paso por Medvedov, junto a la frontera húngara fue recibido por la lluvia, lo cual no facilita las cosas.

La jornada comenzó paseando por el centro de la ciudad de Bratislava en bicicleta, tras realizar en el super las compras necesarias: frutos secos, galletas, barras de cereales, zumos,.. cualquier cosa que reponga las energías que se van quedando por el camino. Me deleito entre calles peatonales repletas de espectaculares edificios que por su estilo arquitectónico dejan claro que estoy lejos de casa. La Catedral de San Martin, la Iglesia Franciscana, La Puerta de Michael, y todo la edificación en su conjunto que la hacen una ciudad muy atractiva para el viajero. En el paseo me cruzo con un coche oficial de la Unión Europea con la bandera de España, y es me ocurre que fuera de España me hace ilusión ver la bandera, y luego dentro me produce cierto rechazo. Dentro del vehículo me parece reconocer al ex ministro de economía Pedro Solbes, que ahora supongo asesora en europa, y es que aquí todavía andan en la transición al euro manteniendo ambas monedas.

Al abandonar la ciudad la ruta discurre por una carretera exclusiva para vehículos no motorizados, con un asfalto perfecto no solo para bicicletas, sino también para corredores y patinadores. No haré ningún comentario sobre el aspecto físico de las patinadoras eslovacas, pero ya se pueden imaginar que todo el día con los patines de aquí para allá no genera celulitis precisamente. No pude resistir la tentación de fotografiar a una patinadora que paseaba a su bebé en el carrito montada en unos patines en línea y hablando por el teléfono móvil, toda una madre del siglo xxi.

(de pronto mientras escribo estas líneas en la plaza suena música clásica y el agua de la fuente fluye al compás, que bonito!)

Mientras disfrutaba del paisaje, la naturaleza, se entiende, un corredor se desplaza en sentido contrario hacia mí en el mismo lugar de la via (mi derecha, su izquierda). Tras él, un ciclista está a punto de adelantarlo (por su derecha), cuando el corredor al verme se aparta hacia su derecha para dejarme paso y… crash!. El ciclista que pretendía adelantarlo, para no atropellar al corredor se sale de la calzada pegándose en la cuneta un trompazo de órdago. Al levantarse se pone a discutir con el corredor en un perfecto eslovaco que no alcanzo a descifrar, pero aunque comienza con los ánimos acalorados finalmente llegan a un acuerdo amistoso. Pero eso sí, la bici está de pena: un radio roto; la dirección doblada y la rueda hecha un ocho. Como espectador excepcional del acontecimiento solo podía detener mi marcha y al menos ofrecer mi juego de herramientas. No hablaban inglés (ni yo eslovaco) pero ni falta que hacía: una llave allen del 6 por aquí; la llave inglesa por allá; ahora ésta para soltar la tuerca del freno;… total media hora allí liados tratando de que al menos la bici pudiera ponerse en marcha para que continuara hasta su casa, que espero no estuviera muy lejos.

Tras continuar la marcha me sigo cruzando con patinadoras, que me rio yo de Venice Beach, ja!. Esto solo es comparable a la quinta dimensión que algunos conocimos en Marbella, pero esa es otra historia. Me cruzo con una que al parecer ha sufrido una caída, pues lleva una rodilla ensangrentada. Me apunto para el próximo viaje el llevar Betadine, que puede venirme bien, por si me caigo digo.

A los pocos kilómetros un ciclista parado al borde de la carretera de hace señas para detenerme. Se le ha desinflado la rueda y trato de ayudarle con mi bomba de aire, pero me percato de que su válvula es de las finas. Sé que mi bomba permite adaptarla a ese tipo de válvulas pero como nunca he tenido que realizarlo no recuerdo como hay que colocar las piezas. Desarmo la válvula y pruebo con una combinación, pero solo consigo sacar mas aire del que introduzco, ante la cara de estupor del ciclista que me mira como si se le hubiera aparecido el Sr Muerte en mitad de la carretera –Chaval, hago lo que puedo-. Ahora la rueda está completamente desinflada y empiezo a agobiarme. Vuelvo a desarmar la válvula tratando de encontrar la posición correcta. Vuelvo a intentarlo y ahora sí entra bien el aire, pero cuando está a medio inflar se rompe la bomba y ya no es posible bombear mas aire. La rueda está a medio inflar, no sé si con mas o menos aire de lo que tenía antes, pero la cara del tipo es de poco agradecido. No sé si es un problema de idioma o del carácter centro europeo, pero el tipo no agradece mi intención, y mas bien se marcha molesto por no haber podido solucionar su problema. ¿los patines llevan aire?

Algo mas adelante el camino pasa junto a un lago, Rusovské jazero, donde los lugareños tuestan sus cuerpos al sol, y se tuestan bien, al estar desprovistos de prendas que dejen marcada su piel. No puedo desaprovechar la tentación para darme un chapuzón, y refrescarme mientras me alegro la vista con algunas bañistas, además sin la necesidad de luego tener que poner el bañador a secar. No soy pez de agua dulce, y tampoco está ya uno para lucir moreno, así que tras un bañito rápido y a la bici.

Al llegar a Cunovo el camino se divide y no encuentro la ruta Eslovaca por donde continuar. Le pregunto a un alemán, que al reconocer mi acento, me recuerda que les eliminamos en el mundial y que el va por la ruta húngara. Tras unos minutos de desconcierto consigo encontrar el camino, que atraviesa la presa artificial eslovaca que al parece fue origen de algunas desavenencias entre vecinos. La ruta continúa por el dique de la presa, por un entorno espectacular, tranquilo y muy agradable, pero veo a lo lejos un pueblín y ya me iba apeteciendo salirme del camino, así que decido apartar la guía por un momento y atravesar Dobrohost, Vojka, Bodiky. Localidades por las que me temo no pasa mucha gente con una pinta como la mía. En Vojka trato de hacer un avituallamiento, pero no encuentro la tienda indicada en el panel informativo que hay a la entrada de la aldea. O eso creía al ver solo un establecimiento llamado “Colors”, y es que con ese nombre pensé que o bien era una peluquería o una casita de colores. Por aquí el inglés ya no es suficiente y hay que adornarlo con gesticulaciones y astucia para hacerse entender. En un perfecto húngaro una viandante me indica que el establecimiento no es ni lo uno ni lo otro, sino un perfecto ultramarino lleno de ambrosías para el ciclista. La hija de la tendera, una pequeña de doce años sirve de intérprete para pedir zumo natural y unas chocolatinas. Definitivamente esta es la Eslovaquia mas profunda y menos turística que buscábamos.

Al llegar a Gabcikovo estoy algo cansado y prefiero buscar alojamiento, pero aunque en el mapa aparecían muchos puntitos, el pueblito no da para mucho. No hay oficina de información y nadie habla inglés, por lo que la cosa se complica para buscar alojamiento. ¿No querías Eslovaquia profunda? Pues esto es como Stroeder, pero sin entender un chavo. No veía ningún anuncio indicativo pero de pronto en un poste publicitario veo un cartel con una foto con lo que parece indicar alojamiento de ambiente privado, o algo así, por lo que sigo las indicaciones hasta llegar a la casa. Al tocar el timbre me abre la que podría ser Miss Eslovaquia 2011. Tras reorganizar mis neuronas le pregunto si es un lugar de alojamiento, vaya a ser que sea otra cosa, que no sería la primera vez. Me dice que sí, que vive sola con su hija pequeña y que alquila una habitación para turistas y que hoy está libre. Empiezo a pensar que de aquí salgo descuartizado. La verdad es que no sabría decir si ofrecía algo más, si me estaba seduciendo o simplemente trataba de ser amable para alquilar la habitación, pero a mí me parecía todo muy raro, y no podía quedarme a comprobar cual era la razón de todo aquello, así que cuando me dijo que 30€ por la habitación –Uf!, imposible, no me lo puedo permitir, gracias, adiós-

Así que a continuar el camino. Tardé un rato en asimilar lo que había pasado, y si esto lo podría contar, pues desde el viaje de estudios del colegio no había sentido un acojone parecido. El problema es que las piernas sí que necesitaban un masaje y en las próximas localidades no había muchas expectativas de alojamiento. En Sap nada, y eso que por el nombre podría parecer que podría albergar cualquier cosa (chiste de informático), allí solo encontré una tienda donde repostar “natural water”. En Medvedov, la siguiente localidad tampoco parecía haber ningún alojamiento, por lo que la única opción era atravesar la frontera y recorrer los 21kms que me separaban de la localidad húngara de Gyor. Estaba cansado y parecía que la cosa se ponía fea, pero si uno piensa que la cosa está mal, siempre puede ir peor. Sonaron unos truenos que no presagiaban nada bueno, y antes de que terminara de ponerme el traje de lluvia estaba cayendo el diluvio universal. Y yo que pensaba que esto solo pasaba en el trópico. Menos mal que le hice caso a mi hermana y puse el traje de lluvia en el equipaje. Afortunadamente el haber comprado el equipo para un viaje invernal en el hemisferio sur hace que todo esté preparado para estos menesteres: las alforjas tienen funda impermeable; la caja del manillar es estanca; el GPS es impermeable; y el traje de lluvia me cubre hasta los zapatos.

Una vez colocado el traje, no sé si con mas agua por dentro que por fuera, reanudo la marcha, que esto va a ser divertido, pienso. Cuando apenas llevaba un kilómetro me percato de que con las prisas al ponerme el traje olvidé el casco en el suelo del sitio donde había parado. Vuelta a por la chichonera. Con lo bien que se está en el salón de casa tumbado en el sofá tomando una cerveza helada…

El camino hasta Gyor no viene marcado en la guía, solo es una alternativa que indica, pero no describe, por lo que habrá que improvisar con la ayuda del GPS. Por lo pronto hay que atravesar un puente sin arcén por el dos de cada tres vehículos que pasan son grandes camiones circulando a gran velocidad(menos mal que esto no lo leerá nadie hasta mi vuelta, si no alguien podría preocuparse). Pero no pasa nada, afortunadamente hay buena visibilidad, y ya conocemos la técnica del “sprint”, que consiste en esperar a que no venga nadie y dar un sprint hasta ver que se acerca un vehículo y entonces apartarse al arcén. Con esta técnica apenas los tres kilómetros que decía el del puesto fronterizo que había pueden llevar un buen rato, pero la seguridad es lo primero. Pero por si la tarde no estuviera suficientemente animada hicieron su aparición los mosquitos. En cada parada en el arcén me acribillaban a picotazos, y ni la capa de repelente les hacía desistir de su objetivo, por lo que se incentivaba la idea de superar cuanto antes el tramo de carretera.

(Mientras escribo me sirven el segundo plato. Tras los pancakes con espinacas me sirven una lasaña de carne que no me va a dejar hambriento. Todo ello acompañado por Borostuán, una cerveza que según el camerero ni rubia ni negra, pero con mucho cuerpo y sabor. Rica)

Al pasar los kilómetros del infierno alcanzo el desvío de Vamosszabadi y aunque la carretera está fatal y llena de charcos por la lluvia, no pasa ni Dios, así que tranquilito y pasito a pasito ya llegaré. Al menos la lluvia ha amainado y ya solo me cae un leve chispoteo. Según el GPS todavía quedan mas de dos horas hasta la puesta de sol, por lo que no hay problema. Todo parecía controlado, pero al llegar a un cruce de Gyorbacsa no tengo ni idea de por donde seguir. La guía no lo detalla, el GPS no tiene el mapa del lugar, y por aquí no pasa ni Dios. Pero de pronto apareció Valik, un Ángel con apariencia de persona. Era un Ángel gordo y feo, no con tanta belleza y estilismo como otro Ángel que conozco, pero apareció en un momento muy oportuno. Estaba con su bici en la parada de autobús temeroso de mojarse, pues la lluvia hacía leves apariciones. Me indicó el camino, pero no parecía sencillo orientarse por ese marasmo de cruces por caminos de tierra y barro, por lo que se animó a acompañarme y descartar la opción del autobús aun arriesgando la opción de mojarse, pues él no tenía traje de lluvia que le protegiera. Ese fue mi recibimiento a Gyor, la primera localidad húngara, con escolta incluído. Al llegar lo primero es encontrar un alojamiento, pues estoy bastante calado y necesito una buena ducha caliente. Encuentro un modesto hotel que aunque de dudoso gusto decorativo, es limpio y confortable, perfecto para pasar la noche.

Al día siguiente continúa la lluvia, por lo que me quedo remoloneando en la cama a la espera que abra el día, mientras veo en el televisor que en el campeonato de atletismo que se celebra en Barcelona se disputa la prueba de marcha atlética, un entretenimiento complementario al libro de lectura y al diario de viaje para pasar la espera. Finalmente parece que el tiempo mejora y decido continuar la marcha, pues antes de las once he de dejar la habitación del hotel, que aquí lo del check-out se lo toman muy en serio.

28 jul 2010

Bratislava

Miércoles 28 Julio 2010 (19:30hrs)
Estoy sentado en una terraza del centro histórico de Bratislava acompañado de una Podla Panky, una cerveza rubia bien fría de medio litro. Esta es la parte que mas me gusta de montar en bici. Me encuentro en la primera parada del itinerario y el recorrido ha superado con creces las expectativas que tenía planteadas. Casi toda la etapa ha discurrido a través de un escenario natural en el que ni el coche ni la carretera tenían aparición. Parques Naturales atractivos y un clima perfecto para montar en bici, soleado pero con una fresca brisa primaveral. No hay nada especial que destacar, y quizá sea eso lo atractivo, poder discurrir por un sendero en el que no existe ninguna preocupación, pues la bicicleta y tú sois los único protagonistas. Sorprende también la poca afluencia de ciclistas en la segunda parte de la etapa, a partir de la frontera Eslovaca, supongo motivado porque han puesto fin a su viaje en la parte austríaca o que han continuado por la parte húngara. Solo comparto la ruta con unos pocos ciclistas con los que voy alternado el orden según los descansos y las paradas en el camino, cruzándonos varias veces a lo largo del día.

Igual transcurridos unos años cuando Darío venga con los amiguetes por aquí con el inter-rail, la cosa estará muy canbiada, pero hoy por hoy se notan mucho las diferencias dentro de esta “europa comunitaria”, y al pasar la frontera, con un puesto fronterizo abandonado, se parecía una diferencia económica importante, y como siempre, cuanto menos tiene una sociedad en su conjunto, mas se notan las diferencias, y es que aquí hay mucha gente con mucha pasta.

La bici por ahora se está portando fenomenal. Creo que el haberla desmontado ha servido también para que todo esté a punto y bien revisado. Me gusta el nuevo color y el que no tenga ninguna etiqueta, aunque Blau, siempre será Blau, tenga el color que tenga.

Viena - Bratislava

Miércoles 28 Julio 2010 (13:20hrs)
Me pongo en ruta a eso de las doce de la mañana, con una jornada interesante hasta Bratislava. El camino a la salida de la ciudad es espectacular, rodeado de jardines y parques y entrando en zona boscosa al salir de la ciudad. Los que me conocen saben lo que me gusta esto. Andar perdido por el mundo montado sobre una bicicleta sin saber lo que habrá detrás de la siguiente curva, en la siguiente localidad, o quién será la siguiente persona que conozca. Creo que lo que me gusta es la sensación de estar “perdido” en un lugar del mundo por el que tu vida no tenía pensado pasar, y tú has decidido colocarte allí, sin más, para conocer aquello, para descubrir, para tener nuevas sensaciones desde lo desconocido.

Disfruto del viaje desde el primer instante aunque todavía no ruedo con total armonía, pues mi estado de forma es lamentable, pero poco a poco me voy acoplando a la bici mientras disfruto del bello paisaje y el excepcional entorno.

Al borde del camino innumerables cafés donde tomar un refrigerio, aprovecho para disfrutar de una limonada bien fría y una salchicha típica del lugar. El bar está lleno de ciclistas, y es que creo que es el único modo de llegar hasta aquí. Hay tantas bicicletas que las usan hasta de florero.

Esto es una gozada, continuamos el camino. Veo al borde del camino algunos puestos de observación de aves, no es la mejor hora, y además la guía de aves se descolgó de la lista final del equipaje por razones de peso, pero no puede dejar pasar la ocasión para subirme a una de esas torretas y con los pequeños prismáticos de viaje tratar de ver algo interesante. Una parada agradable en el camino para observar el entorno y tomar alguna de las ambrosías que llevo en la bolsa.

27 jul 2010

Viena

Al llegar al centro de Viena tenía que buscar alojamiento, pues eso de llevar reservas es una mariconada, el cicloviajero nunca hace reservas, va, llega, y busca alojamiento. Así que eran ya mas de las diez de la noche y con la bici recorriendo la ciudad en busca de un lugar donde pasar la noche. Finalmente encuentro un hostel con muy buena pinta, así que decido quedarme allí y dejar de pasear. Al llegar la habitación, trato de encontrar a oscuras para no despertar al resto de huéspedes, cual de las cuatro camas de las literas me corresponde. Veo que en una de ellas hay cuatro piernas, mmm, aquí hay tema, y constato que la queda libre es la de abajo. –Espero que estos no se muevan mucho, a ver si se me van a caer encima.

Tras dejar la cama preparada me doy una ducha y salgo a buscar algo de cena. Si en una ciudad turística no quieres que te traten como a un turista te lo has de currar un poco. Así que has de alejarte un poco de los restaurantes del centro donde te atienden en perfecto inglés y puedes tomar cualquier comida. Así que decido alejarme un poco del centro y meterme por algún barrio donde pueda encontrar algo mas de “realidad” local. Es ya tarde, por lo que espero que eso que dicen que Viena es segura sea cierto, pero por si acaso tomo las precauciones oportunas (llevo al duende en la mochila). Finalmente localizo una zona de bares con bastante ambiente local, música, gente y lugares donde tomar algo. Me dirijo al camarero de la barra para pedirle una cerveza, lo cual es entendido en todo el mundo, pero además habla algo de inglés, por lo que puedo pedirle algo de comida que hay que coger fuerzas para mañana, aunque todavía no he decidido si comenzaré la ruta o me quedaré por Viena, porque antes he de arreglar la bicicleta.

Al volver a la habitación compruebo que ya solo quedan dos piernas en la cama de arriba de mi litera, por lo que puedo dormir mas seguro. Caigo rendido en los brazos de morfeo, ha sido un día largo.

Por la mañana me despiertan el ajetreo de los compañeros de habitación, o mejor dicho de las compañeras. Hay dos chicas vistiéndose en la habitación, de lo cual me ahorraré los detalles, que ya estoy muy mayor para eso, pero me temí lo peor cuando veo que la persona que faltaba sale del baño y resulta ser otra fémina, horror! Esto es un hostel y hay 3 tías en mi habitación, me van a descuartizar!. Tras recuperar la vista nublada y conseguir guardar la compostura, para que no crean que uno es un carca y estas cosas le impresionan, cogí mis alforjas y salí de allí pitando.

Una vez en la calle lo primero era encontrar un lugar donde arreglar la bicicleta. En el hostel me dieron indicación de algunas tiendas que fui recorriendo hasta encontrar una tienda donde me proveyeron de un nuevo eje de la rueda. Al final no ha sido tanto y ya puedo comenzar a rodar. Antes un paseo por el centro histórico de la ciudad. Podría quedarme para visitar los jardines de Schönbrunn; el palacio de Hofburg; y un montón de cosas, pero ya vendré en otra ocasión coincidiendo con la Viennale y para que Mónica pueda hacer una visita al Profesor.

Madrid - Viena

Según la teoría aquella de que según qué suerte tengas con los acompañantes en el avión relativamente inversa será la suerte que tenga la bici en su transporte. Según dicha teoría la bici debería haber llegado mejor de lo que la dejé, pues ni el “Pepe vente para Alemania” del trayecto Madrid-Colonia, ni la familia Ideal leyendo revistas del corazón en el trayecto Colonia-Viena pueden considerarse gratas compañías. Pero las teorías siempre tienen una excepción, y la bici llegó rota. Al llegar al aeropuerto de Viena y tras recoger la caja de la bicicleta en un lamentable estado me temía lo peor. El aspecto del embalaje es como si algún operario hubiera equivocado el deporte y hubiera practicado el fútbol con la bicicleta. Al abrirla compruebo que a la rueda delantera le han perdido la tuerca del eje (nota para el siguiente viaje: apretar la tuerca del eje antes de embalar la rueda). La avería no es grave, pero sin la rueda delantera me cuesta mas montar en bici. En la oficina de reclamaciones la señorita de la ventanilla con cara de no haber montado en bici en su vida, me pregunta que marca es. La miro y la veo toda naranja, sin ninguna etiqueta indicativa, ni publicidad ni señal de fabricación. –Uf, es una bicicleta hecha a medida, para su montaje se han utilizado piezas seleccionadas para obtener el resultado mas adecuado para este viaje. Como puede ver no tiene etiquetas, pues ha sido diseñada exclusivamente para mí. Es única e irreemplazable- . Cierto.

Tras poner la reclamación de rigor trato de poner la rueda para poder al menos llevar la bicicleta rodando. Una solución a lo McGuiver me permite con la tuerca del soporte del guardabarros (que se quedó en Madrid por aquello que en verano no sería necesario, que iluso!) y con una arandela de las de las pastillas del freno consigo montar la rueda. Pero con una cosa y otra ha caído la noche, y el trayecto que une los aeropuertos con las ciudades no suele ser muy agradable para ir en bicicleta, así que decido hacer el trayecto en bus

Preparados, listos,...

Martes 27 Julio 2010 (14:00hrs)
Punto de partida de este viaje. Atrás quedan los días de preparativos para tratar de tenerlo todo a punto. No me gusta leer la sinopsis antes de ver una película, ni me gusta hacer preparativos antes de un viaje, pero en una sala de cine no necesitas cambiar moneda, ni llevar equipaje, ni sacar billetes de avión. Viajar con una bicicleta añade algo de dificultad al asunto, has de cumplir los requisitos del embalaje y en una caja no es fácil llevarla hasta el aeropuerto. Pero bueno, todo forma parte del viaje, y para poder estar pedaleando a la orilla del Danubio es necesario realizar todos estos preparativos.

Me encuentro frente a la puerta de embarque de un aeropuerto para tomar rumbo a Viena. Por delante unos excitantes trescientos kilómetros hasta Budapest pedaleando por una ruta entre tres países: Austria, Eslovaquia y Hungría. En esta ocasión el destino también me dará el reencuentro con Mónica y Darío con quienes celebraré mi cumpleaños y disfrutaré de unos días de turismo por la capital húngara.

26 jul 2010

El Danubio ¿azul? - Preparativos

Lunes 26 Julio 2010 (22.00hrs)
Hace apenas una semana no sabía ni que existía una ruta ciclista al borde del Danubio, y ahora me encuentro a tan solo unas horas de mi marcha para recorrer un tramo de dicho recorrido. Han sido unos días de preparativos, para conseguir guías del lugar; cargar mapas topográficos en el GPS; ultimar los reglajes de la bicicleta y tenerlo todo a punto. La bicicleta ya me espera en la taquilla del aeropuerto lista para embarcar. He tenido que realizar una puesta apunto de última hora, pues tras el montaje general de la bicicleta los cambios no funcionaban de forma correcta, pero a un buen mecánico de Decathlon le bastó menos de media hora para eliminar un par de eslavones de la cadena y regular los cambios, dejándola perfectamente a punto para afrontar este viaje