Lunes 2 Agosto 2010 (18:00hrs)
Ya estoy en Budapest, sentado en la hierba de un concurrido parque céntrico (Erzsebet tér) tomando un frescosta de café, una especie de frapuchino, con su toque con los granitos de café triturados. Esta última jornada como se preveía ha sido un simple paseo hasta la localidad de destino, una especie de paseo por los Campos Eliseos de París para los ciclistas del tour, salvando las distancias, of course. En contra de lo que suele ocurrir en otras ocasiones, la entrada a esta gran ciudad ha sido fácil, transcurriendo en todo momento por senderos de bici. Una vez dentro de la ciudad es todo un poco mas caótico, el tráfico de vehículos, el tranvía, el trolebús, los peatones,…hace que la bici sea un elemento mas de esta gran ciudad, aunque aquí la bici tiene bastante protagonismo, en detrimento del peatón que es el principal perjudicado (semáforos de peatones con tiempos muy cortos, espacios en las aceras sustraídos, ausencia de preferencia, …). Pronto encuentro la oficina de información y los Apartamentos Ópera donde Mónica ha realizado la reserva. Se repite de este modo la historia de Argentina, y vuelvo a ser yo el que llega el primero al encuentro, en un alojamiento que ella ha reservado. El alojamiento está en pleno centro, junto al edificio de la Ópera, y es amplio, con dos habitaciones que nos permitirán disfrutar de una estancia cómoda en esta ciudad.
Este viaje llega a su fin, o por lo menos esta primera parte del mismo. En unas horas Mónica y Darío llegan al aeropuerto para juntos disfrutar de la visita a esta ciudad y pasar unas jornadas aquí alojados, coincidiendo con la celebración de mi cumpleaños que mejor ciudad que ésta junto al Danubio, que obviamente su agua es de un intenso azul.
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