Yo también estoy indignado, dice Saramago en el prólogo del libro de Staphane Hessel cuya lectura acabo de finalizar. Y yo también estoy indignado.
Dudaba si leer el libro o no, pues temía que sus páginas me pudieran poner mas cabreado de lo que ya estaba, y por miedo a encerderme me resistía a acercarme a él, pero finalmente vino a mí en forma de regalo, y como no soy un desagradecido lo he leído. Leyendo sus poco mas de dos docenas de hojas se puede reflexionar mucho sobre este mundo en el que vivimos, comprendiendo que no hay que confundir indignación con odio, ni revolución con manifestación de ideas.
El conflicto palestino israelí me pilla un poco de lejos, pero aquí cerca, abajo a la derecha, al otro lado del canal un pueblo vive desterrado, que es eso que ocurre cuando te apartan de tu territorio. Un pueblo que lleva mas de treinta años viviendo en mitad del desierto en condiciones de extrema penuria, pero con gran dignidad, reclamando lo que es suyo: su país. Y lo hacen de forma pacífica, lo cual supongo que a algunos palestinos le dará la razón viendo que sin violencia no se puede conseguir el objetivo, aunque poco a poco parece que con la violencia tampoco. Y es que el conflicto del Sáhara no solo nos toca mas cerca por su posición geográfica, sino también por la responsabilidad del gobierno de este país en lo ocurrido, y por ende en los ciudadanos que les votamos. No solo estamos indignados por el precio de la vivienda, el paro laboral o las fortunas de los políticos y banqueros, sino que estamos indignados por la complicidad con la guerra de Irak, la no condena de los asesinatos de Sadam y Bin Ladem, y por la pasividad para con el pueblo Saharaui. Muchos empiezan a ver a Willy Toledo como una gracia, pero yo coincidí con él en Dajla, y ya os digo yo que no es un payaso, pues lo que uno siente al ver la situación no da para muchas risas.
Por una insurrección pacífica, me hace reflexionar sobre el asentamiento pacífico en la plaza de Catalunya, que fue desalojado con violencia, supongo porque también era embarazosa la eficacia que estaba suscitando las protestas de los manifestantes. Pero al parecer para el dirigente político de turno en esa ocasión no se había traspasado ninguna línea roja. Pues le diré señor Mas que es tan reprochable una violencia como la otra, pero hay diferentes matices, y es que la violencia frente al congreso fue provocada por 4 gilipollas, mientras los portavoces de los manifestantes siempre apelaban a la paz. Por el contrario la violencia en la plaza de Catalunya fue ejecutada por todos los policías debido a las direcciones de sus colegas políticos, así que lo de la línea roja hágaselo mirar.
Pero todavía gran parte de la población no ha entendido el sentido de la indignación. El otro día escuché a ese joven, que ahora parece ser héroe nacional porque ha sabido crear una empresa en tiempos de crisis, expresar que esto no va con él, entendiendo que mas que quejarse, los jóvenes lo que tienen que hacer es trabajar. Pues bien estimados Paus, quizá vuestras empresas hayan vitalizado vuestros egos, e incluso vuestras cuentas corrientes, pero hay un mundo un poco mas allá de vuestro ombligo, y no estaría de mas que un día os asomarais a él y os animarais a luchar para mejorarlo. Porque necesitamos que todos nos sumemos a esta causa, este movimiento no conseguirá su objetivo hasta que no obtenga una mayoría a favor del cambio, ¿se hubiera derrotado al nazismo si la mayoría de la población mundial lo hubiera apoyado? ¿podemos conseguir una democracia real si la mayoría apoya al sistema actual? Lo que este país necesita es mas cultura, mas información y mas energía. Ya hemos ganado un mundial de fútbol, de fórmula uno y de hockey patines, así que ya podemos estar tranquilos y dedicarnos ahora a sacar a este país del fango e implicarnos en él, porque merece la pena.
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