10:00 Amanece en ciudad camper.
Camino de Reykjavik paro en Pingvellir, donde
es ubica el Santuario Nacional de Islandia, donde se encuentra la ‘Garganta de
Todos los hombres’ frontera geológica entre Europa y América.
Tras el corto paseo paso por el aeropuerto
para tratar de hacer ya el checking para el vuelo de mañana, pero no me dejan,
es lo que tienen las low-cost, tendré que hacerlo mañana.
14:25 Aprovecho para por último pasar por otro
de los enclaves del turisteo islandés, el ‘blue lagoon’, una horterada monumental,
aunque hay que reconocer que el color turquesa del agua tiene su puntito.
14:40 Llegada
a Reikiavik , llego al camping donde pasaré mi última noche en la furgoneta
21.00 Tras
una tarde de descanso y una buena ducha, me dispongo a dar un paseo por la
ciudad y encontrar un buen restaurante donde despedirme de la comida del lugar.
Tiempo para reflexionar, han sido unos días
muy intensos en los que he podido realizar todos los planes que me había
planteado. Desde las excursiones de trekking en el plano “físico”, como las
reflexiones personales en el plano mas “emocional”. Ha sido un viaje muy
satisfactorio en todos los sentidos, y la verdad es que todo está saliendo muy
bien. El tiempo ha acompañado, no ha impedido que pudiera realizar mis planes,
e incluso algunos días ha superado cualquier expectativa, al poder tomar el sol
en el solárium de una de las piscinas públicas climatizadas que se encuentran
repartidas por el país.
Ha sido un viaje intenso, en el que he querido
aprovechar al máximo. No he parado, no ha habido momentos casi ni para leer,
solo para estar activo y aprovechar todo lo posible cada uno de los instantes
del día, por lo que creo que puedo decir que “me ha cundido”. He realizado
muchas excursiones, que era lo que mas me apetecía. Ninguna “extrema”, pero
algunas bastantes exigentes al menos para mí. No he querido irme sin visitar
las atracciones mas turísticas, para lo que he utilizado las horas nocturnas
para evitar así la afluencia de público y poder disfrutar de su encanto en
compañía solo del silencio de la naturaleza.
Y es que éste ha sido un viaje en solitario y solo.
Apenas he tenido contacto humano, el mínimo imprescindible, pero quizá porque
es lo que mas me apetecía, encontrarme conmigo mismo más que con otros. Desde
luego lo he conseguido.
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